Ahora Colombia …y ¿nuestro embajador?

Ciudad de México /

Comienzo diciendo que no creo que sean acertadas esas especulaciones sobre cómo la ultraderecha populista que ha ganado elecciones en Argentina, Chile o ahora en Colombia sean una especie de advertencia o trazo del futuro que espera a México porque ahora lo gobierna Morena que, a veces, parece de izquierda; como lo parecían los partidos y las fuerzas políticas que han perdido en los países mencionados.

Cada país es cada país. Tienen sus historias particulares —dos de los mencionados, por ejemplo, estuvieron bajo dictaduras militares varios años—; son diferentes entre ellos y respecto a México en sus condiciones demográficas, económicas, sociales.

Sí. Queda claro que hay, en varias partes del mundo, una ola de esta ultraderecha populista pero hay también muchos países que están en otra discusión. E intentar predecir algo en estos tiempos me parece no solo riesgoso, sino absurdo. Así está el mundo.

Creo, sin embargo, que la reciente elección en Colombia y lo que parece terminará con el triunfo de Abelardo de la Espriella tiene otras consecuencias para México. Colombia cierra una serie de elecciones en Latinoamérica en que han ido desapareciendo las fuerzas que hasta hace pocos años se alinearon para defender intereses comunes frente al otro fenómeno de nuestros tiempos: Donald Trump.

No es que esas alianzas fueran lo más eficaz del universo, pero de alguna manera ampliaban la potencia del número de voces que en el campo internacional al menos se quejaban de las actuaciones del presidente republicano en cualquiera de sus dos momentos en la Casa Blanca; sobre todo en el que estamos viviendo.

Si a esto sumamos esta manía de nuestro gobierno y nuestra Presidenta de pelearse con gobiernos latinoamericanos que no piensan como ella; pues más solos estamos frente a Trump.

En momentos, además, que las cosas —seré generoso— no están nada sencillas en la relación bilateral: el caso Rocha Moya y amigos; el de Chihuahua, la revisión del Tratado, las constantes amenazas de los integrantes del gobierno y el partido republicano…

Sí, solos. Vaya, hasta Cuba ya se va a convertir en Cuba SA de CV (que por su voluntad, dicen). Queda solo Lula, pero ya veremos por cuánto tiempo.

Y en estos días, en este momento, no tenemos embajador en Estados Unidos.

No me parece la mejor idea, porque el señor de la Casa Blanca necesita siempre un enemigo, aunque sea inventado, para bulear

  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
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