Así va la cosa: el presidente de Estados Unidos, después de hacer un operativo militar para arrestar al presidente de Venezuela —sí, dictador, autócrata— de un país latinoamericano; declara que su “propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme. No necesito derecho internacional”.
Eso dijo.
Qué pasa después, que empieza a recibir llamadas de líderes de la región. Todas las llamadas son de mucha cortesía, cómo no, y alguno como el de Colombia, del que el mismo presidente de Estados Unidos ha hablado pésimo, anuncia operativos conjuntos con los estadunidenses. O la presidenta de Honduras que también quiere hablar con él, eso sí, muy “respetuosamente”.
Pues sí, las muestras de poder funcionan.
Ni el secuestro y arresto de Maduro fue lo único. El presidente de Estados Unidos ha anunciado que el petróleo venezolano será administrado y comercializado por su país y mantiene bloqueos de otros buques que quieran ir a otro lado. También ha dicho que, por lo pronto, será su país el que “administrará” las cosas en Venezuela. ¿Lo de las elecciones? Eso luego.
Ahora, la dictadura de Nicolás Maduro no se construyó sola. Tres pilares llegaron con él y gobernaban con él. Tan autócratas como él.
La hoy presidenta “encargada”, Delcy Rodríguez, su hermano y jefe de Parlamento, Jorge Rodríguez, y el ministro de Interior, Diosdado Cabello.
Después de algunas declaraciones que, de pasada, defendían a Maduro y la soberanía venezolana frente al ataque estadunidense; ayer pues pasó lo que tenía que pasar.
Contó la Presidenta en redes sociales y una declaración sin preguntas: “Sostuve una larga y cortés conversación telefónica con el presidente de los EE.UU., Donald Trump, desarrollada en un marco de respeto mutuo, en la que abordamos una agenda de trabajo bilateral en beneficio de nuestros pueblos, así como asuntos pendientes entre nuestros gobiernos”.
“Venezuela se abre a un nuevo momento político que permita el entendimiento desde la divergencia y desde la diversidad política ideológica”.
Trump, celebró, como hacen los que aplastan y ganan: “Tuvimos una excelente conversación hoy, y es una persona estupenda… Creo que nos estamos llevando muy bien con Venezuela”.
Pues sí.
Nueva era para Venezuela y América Latina… tal vez para el mundo.