Arrasados

México /

A lo largo de más de 12 años Andrés Manuel López Obrador les mostró su tenacidad, energía, capacidad de organización y trabajo. Imparable, después de sus dos derrotas electorales, siguió construyendo un movimiento pueblo por pueblo, reunión tras reunión.

El desastre del último sexenio le dio un triunfo incontestable.

En esos 12 años los partidos se acomodaron aún más a una manera de hacer que ya no funcionaba. Cuando el PRD perdió a AMLO, nunca supo reconstruirse, se escondieron en sus cotos, aprovecharon sus cómodas posiciones en legislativos locales o el federal. Adiós.

En el PAN, la obsesión calderonista por seguir controlando el partido y las broncas internas después de 12 años de desgaste en el ejercicio del gobierno permitieron a Ricardo Anaya hacer una apuesta —el Frente—, cuyo mayor riesgo era que, perdiendo, dejaría un PAN incendiado y descompuesto, lo que sucedió con alguna ayuda del gobierno de Peña que, si bien no afectó en quién sería el ganador, creo que hoy está claro que le ayudó para el tamaño de su triunfo en la presidencial y en sus mayorías legislativas (vale mucho le pena leer el Nexos de este mes). Como vimos en las elecciones pasadas, el blanquiazul ha vuelto a ser solo un partido con alguna fuerza local, casi invisible en los grandes debates nacionales de los últimos meses, que son los que importan a la nueva administración y su transformación.

El PRI supo, entre el año 2000 y el 2012, mantener una presencia nacional, ser clave en algunas de las decisiones más importantes de las administraciones panistas hasta que regresó a Los Pinos. El grupo de Peña Nieto se apoderó de todas las decisiones, los adversarios internos se acomodaron en curules y algunos gobiernos locales, y no supieron lidiar con las crisis del peñanietismo. Cuando éste fue derrotado, el PRI quedó hundido, porque el PRI ya era el de Peña.

Frente a la voluntad acelerada desde Palacio Nacional de hacer un cambio de régimen —en seis meses, las reformas del “Pacto” han sido borradas—, el verdadero contrapeso, como sucede en las democracias funcionales, deberían ser los partidos de oposición. Y para hacerlo hay que salir a conquistar voluntades, tener ideas, ganar algún día los votos. Eso que hacen los partidos y que los últimos sexenios olvidaron y por eso fueron arrasados.

@puigcarlos

  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
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