Cabeza fría, cabeza caliente… poco importa

Ciudad de México /
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En tiempos recientes, después de la petición de arresto provisional con fines de extradición contra el gobernador —hoy con licencia— de Sinaloa y nueve de sus compañeros, la presidenta Sheinbaum había cambiado el tono al hablar de Estados Unidos y el gobierno de Trump.

Quedó claro con el asunto de Chihuahua y la muerte de dos agentes estadunidenses de cuya presencia en territorio mexicano, supuestamente, nadie sabía; o con el asunto del secuestro de Ismael Zambada que, de repente y tarde, la indignó, o hasta aquello de quién es más “potencia cultural”, como si fuera un concurso. Todo queda bien ilustrado en el discurso de la Presidenta en el Monumento a la Revolución.

Se había elogiado en México y en el mundo la “cabeza fría” de la presidenta Sheinbaum frente a los embates trumpistas. Cuando la temperatura de la cabeza y el discurso de la Presidenta cambió, hubo también quien lo vio como un giro acertado.

En la realidad, lo que pasa todos los días en la relación bilateral o, no olvidemos, la trágica persecución de migrantes, muchos de ellos mexicanos en Estados Unidos, nada ha cambiado. Trump siendo Trump está en lo suyo más allá de lo que diga la Presidenta en las mañaneras.

En los días recientes se van acumulando los ejemplos. Conste que tampoco pienso que sean respuesta al cambio de tono desde Palacio Nacional, sino una continuación de lo que hemos visto desde que Trump llegó a la Casa Blanca en este segundo periodo.

Terrance Cole, director de la DEA en el Senado estadunidense: “como agente especial tuve la oportunidad de trabajar en Colombia, Afganistán y terminar mi carrera en México. No hay duda de que los narcotraficantes y altos funcionarios del gobierno en México llevan años en la misma cama, pero ahora estamos prestando atención (…) y, senador, le aseguro que esto es sólo el comienzo de lo que está por venir en México”.

El Departamento del Tesoro ya declaró organizaciones terroristas a dos cárteles mexicanos de larga historia: Los Viagras y el cártel de Juárez.

Y Jamieson Greer, el negociador del tratado comercial de Norteamérica, dijo en una reunión en Colorado: “bajo cualquier acuerdo que alcancemos con México, yo tengo el mandato del presidente Trump de encontrar lo que sea necesario —ya sea con aranceles, cuotas o lo que sea— para intentar controlar el déficit comercial”.

Queda claro que la relación bilateral no se arregla con discursos y mañaneras ni a Trump le importa. Y le faltan poco más de dos años al habitante de la Casa Blanca.


  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
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