Con esas policías no será fácil

Ciudad de México /

Desde el inicio de este sexenio, Omar García Harfuch y el general Ricardo Trevilla han ido colocando al frente de las policías estatales a gente de su confianza, muchos de ellos militares o marinos otros civiles de toda la confianza del secretario de Seguridad. Más de la mitad de los secretarios de seguridad estatales ya responden primero al gabinete de seguridad federal que a los gobernadores.

Tanto el secretario como el general tienen claro que si en verdad se va a solucionar el asunto de la criminalidad, violencia e impunidad en el país se tiene que hacer desde lo local. Tienen claro también que con las policías municipales es imposible. La fragmentación del país en casi dos mil quinientos municipios, la mayoría de ellos con muy escasos recursos propios, la mayoría provenientes de la Federación, ha sido una puerta que la criminalidad ha utilizado sin pudor ni freno.

Saben también que la Guardia Nacional, más allá de su tamaño, preparación y recursos, no alcanza. Está en la segunda línea, para apoyar, o claro, intervenir en operativos especiales o emergencias, pero es imposible que abarque el país o se entienda y trabaje con los miles de corporaciones municipales que tiene México.

En las últimas décadas, desde el inicio de la mentada “guerra contra el narco”; después, generalmente de alguna terrible tragedia, algunos, los menos, estados han dedicado recursos —muchas veces con la iniciativa privada— a reconstruir policías estatales que han dado mejores resultados. Eso incluye acuerdos con gobiernos municipales para que les quede claro quién manda en el estado.

En 2010, el gobierno de Calderón intentó hacer ese cambio y que las estatales fueran un mando único en cada entidad. Alcaldes y partidos de oposición dijeron que no.

El actual gabinete de seguridad tiene claro el problema pero ha intentado otra ruta. Una que será más larga, que los jefes estatales respondan a la Federación y les quede claro a los presidentes y jefes de policías municipales. El otro problema, como en tantas cosas en este sexenio, es el dinero. Policías competentes, honestas, se construyen con dinero y, sabemos, no hay.

La caída de El Mencho, lo que sabemos de él y su organización deja claro que como pocos aprovechó esta estructura para crecer territorialmente a lo largo y ancho del país. El gabinete de seguridad lo sabe. Veremos si el camino que han elegido funciona o en pocos años, seguimos igual.


  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
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