Corcholatas en busca de signos

Ciudad de México /

Es normal que en tiempos del “Gran Elector”, más ahora que la carrera por la sucesión al interior de Morena se ha vuelto tan pública y adelantada, cada palabra del presidente Andrés Manuel López Obrador se examine con lupa como un signo de a cuál de los aspirantes prefiere, por cuál decidirá cuando sea el momento.

Cuando esas palabras son frente a un Zócalo lleno, en la fecha más importante del calendario político para el hoy Presidente desde hace muchos años —el petróleo ha sido su lucha más persistente en las últimas tres décadas—, y acompañado de quien él ha puesto al frente de la competencia, lo que dice el Presidente cobra un mayor valor.

Cada uno de los equipos de los competidores interpreta cada palabra, cada gesto, como si fuera para ellos. Todo es una señal que puede interpretarse en favor de Claudia, o Marcelo o Adán, según los equipos y asesores de cada uno de ellos.

Que si la historia tantas veces contada por López Obrador y repetida en el Zócalo de la decisión de Lázaro Cárdenas sobre su sucesor indica que no será Marcelo Ebrard; que si la frase de continuidad con cambio dice que sí será Ebrard porque esa es la frase que el canciller ha usado en sus declaraciones como precandidato; que si todo es para confundir porque el Presidente en verdad quiere que sea su “hermano” tabasqueño.

Mientras los aspirantes y sus acompañantes siguen buscando signos en cada acción del Presidente, el discurso del sábado lanza dos mensajes bastante claros.

El primero es que el Presidente elegirá al candidato. La historia, descrita por López Obrador como un error, de lo que hizo Cárdenas al elegir a Ávila Camacho no se repetirá y él no permitirá que se repita. La encuesta habrá de darle la razón, ténganlo claro, encuestadores.

La segunda es que para ganar la voluntad del elector hay que prometer que el próximo sexenio será, fundamentalmente, más de lo mismo. Cuando uno escucha la lista de sus políticas públicas en todos los ámbitos, los autoelogios, la falta de autocrítica, y la afirmación de que habrá continuidad, no queda claro dónde cabe el “cambio”.

Que a nadie le extrañe si los aspirantes tienen que firmar un compromiso de absoluta continuidad como condición para participar en la “encuesta”. Un compromiso que diga “más de lo mismo”.

  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
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