Ayer, durante la conferencia mañanera, le preguntaron a Claudia Sheinbaum por las denuncias que durante la gestión de Josefa González-Blanco como embajadora de México ante Reino Unido se habían presentado contra ella.
Hace unos días, El País publicó un par de reportajes sobre esas denuncias y cómo desde 2021, al menos 40 trabajadores han salido de la embajada, entre renuncias y rotaciones, a otras representaciones, lo que la ha dejado con menos de la mitad de la plantilla. El País también reveló que “los empleados ganaron en sus denuncias ante el Órgano Interno de Control y el Comité de Ética, en las que detallaron el ambiente de estrés y acoso, pero, según afirman, no sirvió de nada, ya que la funcionaria se negó a cumplir con las recomendaciones y la cancillería no tomó ninguna medida”.
Ayer, entonces, le preguntaron a la Presidenta sobre esas denuncias. “No hay ninguna, en particular, en Relaciones Exteriores, ninguna investigación contra ella. Se revisó su actuación y no hay ninguna investigación de ningún tipo contra ella”.
—¿Ninguna denuncia presentada?
—Sí, parece que hubo en el periodo anterior, en la administración del presidente López Obrador, pero se analizaron y no fueron conducentes. Ella hizo un buen papel allá en Inglaterra, bueno, en Reino Unido.
Después la preguntaron sobre el —seré generoso— rarísimo nombramiento de Francisco Garduño, ex titular del Instituto Nacional de Migración, en la SEP como director de los centros de formación del trabajo. Valga recordar la tragedia en el centro migratorio de Ciudad Juárez, cuando murieron 40 migrantes.
Dijo la Presidenta: “Él viene desde hace mucho tiempo trabajando. Él es doctor en derecho, eso es importante, no es un perfil cualquiera. Él siguió un proceso y salió en libertad, o sea, no está bajo proceso de ningún tipo”. Y luego, nada raro, habló de la oposición: “Es polémico porque la oposición siempre va a decir que… sí, pero él terminó su proceso”.
¿Qué necesidad?
Qué hay detrás de esas defensas. Cierto, ni la ex embajadora ni el ex comisionado del INM tuvieron consecuencias por sus actos o sus negligencias, pero una cosa es la impunidad y otra la expiación desde la tribuna presidencial.
No es como que ninguno de los personajes aludidos necesite trabajo ni que a ellos, por lo que se ha visto, les preocupe demasiado su reputación pública.
Con las muchas decisiones racionales de la Presidenta frente a muchas cosas, hay algunas, como estas dos, que parecen inexplicables.