¿Declinar? Nadie, nunca. ¿Y el negocio?

Ciudad de México /

Hay guiones que se repiten. Hace 24 años que se pedía que Cuauhtémoc Cárdenas declinara por Vicente Fox ante el temor de la oposición de que ganara el PRI. Lo mismo sucedió hace seis años cuando José Antonio Meade no levantaba en las encuestas y Anaya no llegaba cerca de López Obrador.

Ahora la discusión pública está en que Máynez decline por Xóchitl Gálvez. Vaya, hasta Alito Moreno dijo que haría el sacrificio y recibió una respuesta —de alguna manera tengo que nombrar eso— del candidato de MC.

El que subió el volumen a la discusión fue Luis Donaldo Colosio, primero en una entrevista con Azucena Uresti y después en un video donde claramente invitó a Gálvez, Máynez y los partidos que representan a negociar para hacer una candidatura común.

La invitación del alcalde con licencia de Monterrey llega tarde, por decir lo menos: las boletas están impresas, las campañas hechas, los candidatos de MC para múltiples otros puestos han hecho campaña en contra de la coalición que tiene a Xóchitl de candidata y lo mismo desde MC contra el frente.

Siguiendo la lógica de Colosio y un tercer lugar en las encuestas que tuviera que declinar después de hacer acuerdos, no creo que quedarían muchos candidatos y candidatas de MC vivos. El mensaje parece más un lanzamiento del personaje rumbo a un futuro en la política nacional que una invitación real. El video de Colosio ya fue editado en redes sociales por MC, suficiente respuesta.

Es un absurdo pensar que los votos de Máynez, por pocos que sean, se irían automáticamente para Xóchitl —pongo ese ejemplo porque es la campaña de la hidalguense y sus acompañantes los que piden la declinación—. Eso no funciona así. Algunos ejemplos con un poco de historia: los dos estados en que MC ha sido exitoso, Nuevo León y Jalisco, llegaron gracias a votantes que hartos del PRI y PAN los cambiaron por MC. En Ciudad de México, donde la izquierda ha gobernado décadas, MC no pinta.

Pero más allá de eso, lo que realmente importa es que la ley electoral mexicana ha hecho que tener un partido de entre seis y 10 puntos de la votación se vuelva un negocio insuperable. Poca responsabilidad, dinero de prerrogativas, negociaciones en el Congreso que pueden redituar privilegios… en fin, pregúnteles a los verdes o a los del PT.

Dante lo sabe. Por eso esa negociación nunca existió cuando debió existir.

Lo “nuevo” tiene que ver con lo más viejo. Sí, a eso me refiero.


  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
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