Ebrard y la paradoja de las encuestas

Ciudad de México /

Me preguntaba el lunes qué haría Marcelo Ebrard en las últimas semanas de la carrera por la candidatura presidencial, cuando todas las encuestas publicadas de empresas medianamente reconocibles le dan la ventaja a Claudia Sheinbaum. Tenemos una primera parte de la respuesta.

El ex canciller se ha salido del tono buena ondita y de supuesta unidad que ha caracterizado la muy normada competencia interna de Morena para hacer un reclamo duro y abierto a la dirigencia de su partido —es decir, a su ahijado político Mario Delgado—, a gobernadores y operadores que se han volcado con su adversaria; al gobierno federal, acusando a la Secretaría de Bienestar de movilizarse en pro de Sheinbaum, y a la propia ex jefa de Gobierno.

La serie de acusaciones se resumen bien en un par de frases: “nunca antes se había visto tanto acarreo como el que se vive ahora con la elección del defensor de la Cuarta Transformación”, dijo Ebrard. “Que la ciudadanía libremente elija, porque si no va a ser un desastre para Morena. Suspendan inmediatamente lo que están haciendo, porque sí lo están haciendo. Llevo meses y semanas, con toda paciencia, con toda responsabilidad, esperando a que corrijan”.

Hasta ayer.

En su discurso, Marcelo fundó una buena parte de su argumento en las encuestas y de cómo, según él, las que ponen adelante a Claudia están pagadas. Descalificó dos recientes, una de Buendía y otra de Alejandro Moreno, encuestadores de larga y reconocida trayectoria, y después puso en Twitter (o X o como se llame) una de Rubrum, empresa de la que no había oído mucho hasta hace un año o así y que siempre le ha dado ventaja a Marcelo y que además de encuestas hace… publicidad. Pero en fin. Cuando se descalifica encuestadoras desde Palacio Nacional hace un buen rato —“están cuchareadas”— pues se complica la cosa cuando, al menos oficialmente, es el método para elegir candidato.

Como era de esperarse, Sheinbaum lo negó todo: acarreo, pago de encuestas… pero creo que eso no importa.

Importa saber cuál es el siguiente paso que ha pensado Marcelo después de la bronca arrancada ayer.

Si lo que dice es cierto, eso ya pasó, el dinero ya se repartió, las movilizaciones ya sucedieron, las bardas ya se pintaron y los espectaculares ya se subieron e influirán en cualquier encuesta.

Ahora la pregunta es: lo de ayer es una amenaza, un anuncio o una manera de salvar reputación frente a lo que parece será una derrota.

  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
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