Dijo la fiscal general de República, Ernestina Godoy, la semana pasada:
“Sepan que en la fiscalía general de la República, trabajamos incansablemente para llegar a la verdad de los hechos, a fin de conocer el paradero de los 43 estudiantes y llevar ante la justicia a todas las personas que tuvieron participación en estos repudiables hechos. Al pueblo de México le informo que, como parte del nuevo modelo de investigación emprendido por la fiscalía a mi cargo, ordené el reanálisis profundo, exhaustivo y detallado de las actuaciones existentes que abrieron nuevas líneas de investigación. Trabajo de reanálisis que acreditó con plena evidencia y apego al debido proceso, la posible participación de Ángel N, exgobernador del estado de Guerrero, en la destrucción de evidencias para conocer el paradero de los estudiantes”.
Y luego nos dijo de qué se trató ese “reanalisis”: consiguió que dos personas acusadas de diferentes delitos, no solo por la tragedia de Iguala, se convirtieran en testigos protegidos cooperando con la fiscalía y acusaron a Ángel Aguirre de haber ordenado la desaparición de videos que de haber existido mostrarían uno de los momentos de aquella noche.
En pocas palabras, el “reanálisis” profundo, exhaustivo y detallado son dos declarantes que obtendrán algún beneficio por decir lo que han dicho. Y de existir, no queda claro porqué esos esos videos mostrarían lo que sucedió horas después. Es decir, a dónde se llevaron a los muchachos de los que no sabemos nada desde aquella noche.
Porque es esa la pregunta clave a una década de distancia: ¿dónde están? ¿Adónde los llevaron?
Por supuesto, si se prueba, más allá de dos presuntos testigos colaboradores que se manipularon o destruyeron evidencias del crimen deben ser procesados los responsables. Ya veremos que evidencias materiales se presentan en el juicio contra el exgobernador Aguirre durante su juicio. Pero, insisto, hoy como desde hace muchos años la pregunta y la principal lucha de quienes han acompañado a las familias de los desaparecidos es otra: ¿dónde están?
A lo largo de estos años hemos visto decenas de arrestos, liberaciones, testigos cooperantes, primeros unos y luego otros, acusaciones van y vienen, igual que cada fiscalía o grupo u ONG.
La pregunta clave sigue sin responderse.
Y dudo mucho que el nuevo arresto, o el “reanálisis” la vaya a dar.