El domingo de elecciones, a botepronto

Ciudad de México /

Así son las horas de cierre, hay que mandar a imprimir el diario y junto con las reglas electorales que nos hemos dado, no ayudan a tener alguna certeza tempranera sobre ciertas elecciones, salvo la presidencial cuando es como la de ayer. Cuando usted lea esto en la mañana del lunes, las cosas estarán más claras.

Aun así, creo que algunas cosas se pueden comentar a botepronto.

La nueva violencia mexicana tuvo un impacto inédito en esta elección. Los actos de violencia, que no solo se reducen a asesinatos (como hemos informado aquí gracias al esfuerzo de Data Cívica y sus reportes de “Votar entre balas”), la cantidad de candidatos que prefirieron renunciar por las presiones de grupos criminales y el número de casillas que no se pudieron instalar por lo mismo. Y falta.

La votación de ayer culminó una campaña que estuvo plagada, inundada de irregularidades y faltas a la ley. Desde el tempranero arranque que no cumplió con las reglas, primero de parte de Morena y sus aliados y después la coalición opositora para no quedarse atrás. Después las intervenciones cotidianas del Presidente en la mañanera, “sancionadas” pero nunca evitadas.

El principal resultado no debe sorprender a nadie. Más allá de la locura en la que nos metieron las encuestas, estaba claro quien sería la presidenta hace un rato, Claudia Sheinbaum. La primera presidenta no solo de nuestro país, sino de América del Norte.

No está sencillo para adelante (seguridad, lo fiscal, Trump…), los primeros números indican que el mandato es amplio, pero su capacidad de operación dependerá de dos cosas que a esta hora no están claras: el resultado en el Poder Legislativo y el estado en que quedarán los tradicionales partidos de oposición después de definirse las gubernaturas en juego los grupos legislativos.

Por último, hay que hablar del INE en los días de la elección. A veces ponemos demasiado énfasis en los consejeros y discutimos hasta hartarnos de ellos obviando que desde que se llamaba IFE se ha convertido en un aparato de servidores públicos bastante eficaz. Ayer, como en nuestras muchas últimas elecciones, se armaron casi 200 mil casillas, operadas por muchos miles de ciudadanos que dieron no solo su domingo, sino varios otros días para que los demás fuéramos, hiciéramos nuestra fila, cruzáramos nuestras boletas y las depositáramos en las urnas para que ellos las cuenten. Y esto, hace un rato, es normal.


  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
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