A veces, pocas, soy optimista respecto al país.
Y, aunque las últimas décadas se han encargado de enseñarme que cualquier apuesta para que las cosas mejoren seguramente perderá, hoy haré una.
Aquí está: el legado de Enrique Peña Nieto será el sistema anticorrupción.
El fraude de 1988 logró que hoy los votos cuenten.
Este gobierno logrará, lo creo, que en poco tiempo tengamos un sistema anticorrupción. He leído encuestas, visto resultados de focus groups; he visto triunfar a El Bronco —cuyo único tema fue la corrupción de Medina— y he escuchado los discursos de los ganadores de otras elecciones.
La próxima semana un grupo de organizaciones no gubernamentales presentará ante el Congreso y la sociedad una propuesta de iniciativa de ley reglamentaria del sistema anticorrupción que, acompañada de poco más de 100 mil firmas, tendrá que ser discutida en este Congreso.
En marzo veremos nacer al menos dos nuevas organizaciones ciudadanas que se dedicarán a vigilar, denunciar y, espero, hostigar a servidores públicos, empresarios y ciudadanos corruptos. No será sencillo, no será rápido, pero hoy creo que sucederá. Y juro que nada más llevo un güisqui. Es viernes.
Digo esto después de ver el resultado de la última encuesta de percepción de corrupción que nos pone en el último lugar entre los países de la OCDE, antepenúltimo entre los emergentes (esto sí es un poco vergonzoso, la verdad), 19 entre los del G20, que son 20. Nuestra calificación es exactamente la misma: 35 sobre 100, la misma desde al menos 2003.
Algunos, más optimistas, quisieron decir que habíamos subido en la posición. La verdad es que este año se evaluaron menos países. Chile mejoró, Colombia mejoró. Caray, con todo respeto, hasta Indonesia mejoró. Eso arde.
Pero que no se confíen esos países porque hoy, último viernes de enero de 2016, creo que habrá un nuevo sistema anticorrupción real, sólido, que evite lo que lo provocó: las casas blancas y de otros colores, los conflictos de interés, los helicópteros para uso personal, los amigos en el gobierno...
Sé que no me creen, pero algún día estaremos agradecidos por estos tiempos.
Buen viernes.
Twitter: @puigcarlos