Duda razonable

"El Marro" tiene razón

Carlos Puig

El Chapo, La Barbie, El Señor de los Cielos, El Pozolero, El Mayo, El Mencho, El Popeye, El Grande, El Azul, El Licenciado, El Mini Lic, El Tigrillo, El Buchanans, El Ojos, El Rey, el Jefe de Jefes, El Mataperros, La Puerca o El Tortas…Y los que faltan.

La historia del narcotráfico y el crimen organizado en México está llena de estos personajes que conocemos mejor por sus apodos que por sus nombres. Pero que los conozcamos, que haya de ellos canciones y programas de televisión y toda una cultura a su alrededor, es también un reflejo de la manera en que el Estado mexicano ha enfrentado el problema de la delincuencia organizada, sea del narco, el huachicol, el secuestro o la extorsión.

Esa manera es la de ir por los capos. Los expertos hace muchos años que lo vienen diciendo y la realidad respalda sus dichos: esa estrategia no tiene mucho que ver con la pacificación.

Es más, el gobierno actual dijo que no haría eso, pero este fin de semana se dieron vuelo con videos y presumiendo de que ¡habían agarrado al Marro! Hasta alguno se confundió diciendo que era parte de la estrategia de paz.

Escribió ayer Héctor de Mauleón en su columna que, al ser detenido en Guanajuato por fuerzas federales y el MP estatal, El Marro dijo: “todo tiene un principio y un fin, el mío ya llegó”. Hace tiempo que el líder del cártel Santa Rosa de Lima lo sabía, desde que el primer objetivo de la lucha contra el crimen de este gobierno fue el robo de combustible, a lo que El Marro y los suyos se dedicaban. Como lo supieron otros que llevan dos años queriéndole arrebatarle negocio y territorio.

Aunque, en realidad, El Marro lo sabía mucho antes. De la lista del primer párrafo solo uno anda libre, aunque a salto de mata, y los demás encarcelados o muertos. Quienes se meten a eso saben cómo terminarán, ninguno aspira a retirarse tranquilo y pensionado; el reto es alargar la aventura lo más posible.

Ya veremos qué pasa con la inseguridad y la violencia en el territorio del Marro en los próximos meses. Una cosa sí podemos intuir: que hay un joven por ahí, que está en su principio, tejiendo redes, deliberando sobre un gran apodo para él y consciente, como El Marro, que algún día llegará su fin. 


@puigcarlos

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