Escribí aquí hace unos días que, aunque las nuevas filtraciones y noticias sobre el embate del Departamento de Justicia contra políticos mexicanos se llevan las primeras planas, creo que la entrega y negociación con esas autoridades del general Mérida es, hasta el momento, lo más trascendente que ha sucedido desde la acusación de la fiscalía neoyorquina.
Creo que importa porque desde 2018, por decisión de Andrés Manuel López Obrador y después, gracias a reformas legales y constitucionales, son las fuerzas armadas la institución que, por mucho, se encargan de la seguridad en México, ya no solo de la seguridad nacional.
No sabemos, creo que nunca sabremos, si el general Mérida notificó a la Sedena su decisión. Lo cierto es que lo que pase en Nueva York en los próximos meses, tal vez años, marcará de una u otra manera al Ejército y por supuesto al gobierno y, creo que hay que decirlo, al aparato de seguridad e inteligencia que en términos reales está en manos de las fuerzas armadas por más que la Secretaría de Seguridad Ciudadana “lo coordine”.
La organización México Unido contra la Delincuencia (MUCD) acaba de publicar la tercera edición de su estudio “El negocio de la militarización”, que da cuenta de cómo esa fuerza es retratada por los recursos que ha tenido del Estado, por supuesto por las obras, encargos y empresas que se les han asignado, así como la Guardia Nacional; pero que se reflejan en su tamaño. Y no solo es por los tiempos de la 4T. Son instituciones que hace rato no sufren lo que otras en el país. “Entre 2006 y 2026, el presupuesto aprobado para la Sedena creció a una tasa anual promedio de 7.9%, mientras que el de la Semar lo hizo a 6.5%, ambas muy por encima del crecimiento promedio del gasto federal total durante el mismo periodo (3.4%). Cabe señalar que 2024 constituyó un caso atípico, ya que la asignación presupuestaria aumentó de 129,250 mdp a 286,308 mdp en un solo año, es decir, un incremento de aproximadamente 121.5%”.
Pero aun con lo de 2024, que tuvo que ver con finalización de obras. En los presupuesto de este sexenio lo asignado a la Sedena y a la Semar “siguen siendo superiores a cualquier nivel registrado antes de 2024”.
Ahora que la justicia estadunidense va contra políticos por supuestamente haberse coludido con grupos criminales, la Sedena y la Semar algo deben saber, para bien o para mal de los acusados. Tal vez el general Mérida empiece a contarlo.