Se entendía la obsesión de Andrés Manuel López Obrador con Felipe Calderón o Vicente Fox desde 2006. Después de todo, fue esa elección presidencial la que marcó su vida política que no fue nada sencilla en los 12 años siguientes hasta llegar a la silla presidencial.
Es más difícil de entender como herencia.
Después de todo, el sexenio de Calderón ya ha sido calificado por la ciudadanía y muchos otros desde hace años. Esa evaluación quedó clara en 2012 con el regreso del PRI y el tercer lugar de su partido en aquellas elecciones. Y así ha seguido: cuando quiso con su esposa Margarita Zavala crear un nuevo partido ni para eso le alcanzó. Vaya, ni en el PAN lo quieren mucho y más allá de sus no muy afortunadas intervenciones en Twitter –soy generoso–, el expresidente no es figura que importe en la política o entre la ciudadanía nacional.
O eso cree uno hasta que se pone a revisar el día de ayer.
La Presidenta tenía una mañanera importante. La fanfarronería del FBI con motivo de la inauguración de una especie de museo o feria, en donde mostraron y presumieron el avión utilizado para llevar a El Mayo Zambada a Estados Unidos después de una trampa en la que intervino el hijo de El Chapo Guzmán, ponía a la Presidenta en un momento complicado. Aunque se intuía, la confirmación y revelación en la prensa de parte de Luis Chaparro, de que fue un operativo armado y seguramente pagado por las agencias estadunidenses es, sin duda, una intervención ilegal de un gobierno extranjero. (Hay que decirlo, para atrapar a un criminal que en México nunca nadie había tocado).
Pues ayer la Presidenta, después de hacer las declaraciones pertinentes sobre el operativo y exigir aclaraciones, se dedicó un buen rato a hablar de… Fox y Calderón, por supuesto. Y de García Luna, claro. Ellos fueron, ellos son los malos de nuestra historia, etcétera, etcétera. ¿De qué sirve? No es como si alguno de ellos importe.
El día no terminó ahí.
Ariadna Montiel, líder de Morena, dio una conferencia de prensa. ¿A qué le dedicó la mayor parte del tiempo? A hacer una comparación entre los gobiernos de López Obrador y… Calderón.
Esta obsesión con el pasado siempre tiene sus riesgos.
Dos apuntes: Un día antes, por cierto, la vocera del partido había hecho un video recordando la elección del 88 y la caída del sistema. El partido posteó ilustraciones con el mismo tema. Sí, aquel escándalo de… Manuel Bartlett, uno de los consentidos de AMLO.
Segundo: es extraño que no se mencione a Peña Nieto… ¿por qué será?