Debe ser que lo nombró directamente Dios, como ellos lo han contado:
“Alrededor de las 2:43 de la mañana, del pasado 14 de diciembre (2015), cuando la alborada daba la bienvenida a la luz de la mañana, Dios preparó el momento y el corazón de millones de fieles, manifestando Dios en un acto soberano, el nombre de quien era su elegido, el que ha de dirigir la Iglesia de Cristo, el inicio de una nueva era; su nombre fue conocido por todos, es el Apóstol de Jesucristo, hermano Naasón Joaquín García. Posteriormente a esta manifestación de Dios, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García tomó su ministerio y elevó una oración fervorosa a Dios, junto con la Iglesia presente y los millones de fieles, que seguían la transmisión en 50 países de los cinco continentes”.
Será por eso por lo que el buen Naasón logró “engañar” al INBA y la Secretaría de Cultura para armarse su fiesta de 50 años ni más ni menos que en el Palacio de Bellas Artes. Nada mal. (No tenemos claro si a Martí Batres y otros también “los engañaron” o fueron a la fiesta a festejar a Naasón)
La verdad es que hoy hay suficientes pruebas de que la fiesta estaba convocada desde un inicio para celebrar al “apóstol”, pero parece que en el INBA y la Secretaría de Cultura andan muy ocupados en otras cosas —no perdiendo el tiempo en redes sociales— y no lo notaron hasta el último momento, cuando evitaron, no la fiesta, pero sí algunas otras formalidades: qué sé yo, el pastel y las velitas, que sucedieron en otra locación. Ahora, como se ve en varios videos, el “se ve, se siente, que Naasón está presente”, ese sí sucedió en Bellas Artes. Nomás faltaba.
La familia de Naasón, por cierto, es afortunada. No es el primero, sino el tercero que elige dios para “restaurar su autoridad en la Tierra y dar paso al resurgimiento de la Iglesia de Cristo” —cito del sitio web de La Luz del Mundo. El primero fue el abuelo de Naáson en 1926 y de ahí para adelante.
Con esa ayudadita celestial es de entender cómo es que las autoridades culturales del país no pudieron evitar lo sucedido.
Por lo pronto, que dios —ese dios, el que según se ve es amigo cercano de los Joaquín— los bendiga a todos, incluidos los funcionarios de la Secretaría de Cultura, para que les vaya mejor en la próxima.
@puigcarlos