Agradezco mucho a Jesús Zambrano haber sido tan rápido en aclarar una duda —creo que razonable— que planteaba yo en el texto ayer: ¿qué haría el PRD ahora que se había quedado sin fichas en el grupo que se disputa la candidatura del Frente Amplio por México?
Empujado por sus aspirantes, Miguel Ángel Mancera y Silvano Aureoles, Zambrano dio conferencia de prensa ayer, molesto.
“No vamos a aceptar exclusiones políticas indebidas de nadie, del que quiera estarlas impulsando, y sin estar acusando nada en particular, cuando nos resulta extraño estos criterios; estas quejas solamente vinieron a impactar de manera negativa a nuestros dos aspirantes”.
Zambrano exigió que haya una aclaración suficiente “de manera definida con elementos consistentes por parte de lo solicitado y los aspirantes, y anunciamos que vamos a solicitar como dirección nacional una reunión con el comité organizador para conocer también todos estos elementos. Las exclusiones políticas no le sirven al proceso político en el que estaban, porque podemos caminar con la pluralidad del PRD y la participación al Frente Amplio por México”.
Después dijo que su partido hará una consulta amplia a su militancia para decidir su permanencia en el Frente Amplio por México rumbo a las elecciones presidenciales de 2024.
Eso último no será complicado ni demasiado caro. No hay muchos.
En 2021, la última elección federal, lograron 3.64 por ciento de los votos —cerca de perder el registro— y, ni modo, ya no gobiernan ninguna entidad. Los antiguos perredistas se visten ahora de morenistas o simplemente se fueron a su casa y se olvidaron de la política. La izquierda mexicana, al menos como la entienden los electores, se pasó al partido que creó el Presidente y después del triunfo en 2018, pues más.
Cinco de los seis aspirantes a la candidatura en Morena fueron ilustres perredistas por muchos años. Dos de ellos fundadores de aquel partido y los otros tres con ilustres carreras e historias en el perredismo antes de fundarse Morena.
Pienso que la historia juzgará con generosidad al PRD y lo que contribuyó a la construcción de la democracia mexicana, desde su fundación a finales de los ochenta, y los años que fue un partido competitivo e importante.
Pienso también que hay momentos en que alargar una buena historia por alargarla solo la mancha. Partidos eternos de 4 por ciento ya tenemos.
Gracias, PRD; en serio.