La alumna “supera” al maestro

Ciudad de México /
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Apenas llegado a la Presidencia de la República, el gobierno de Enrique Peña Nieto tomó la decisión de esconder el número de homicidios, omitiendo clasificaciones o desagregados que se habían hecho costumbre en el sexenio anterior.

Lo recuerdo bien porque metí un recurso al IFAI, que después de meses y una audiencia bastante ruda con representantes de varias secretarías de Estado, decidió que tenían que entregarme los datos de aquel año. Ese primer año, el gobierno presionó de muy mala manera a medios de comunicación que realizaban sus propios conteos para que dejaran de hacerlo.

Tiempo después, un funcionario cercano a Peña me dijo que aquella decisión había sido porque ellos sabían que si habían ganado en 2012 era, sobre todo, por cómo la seguridad se había convertido en el principalísimo tema en la discusión pública del sexenio calderonista. “Hagas lo que hagas –me dijo– la seguridad nunca da votos”. De hecho, los primeros tres años del sexenio de Peña hubo una notable reducción en el número de homicidios. Reducción similar a la de su popularidad.

Desde que asumió la Presidencia, Claudia Sheinbaum ha hecho de la seguridad uno de los temas principales en sus mañaneras. No es gratuito que Omar García Harfuch sea uno de los miembros de su gabinete más conocido y popular. Pero en cada encuesta cuando se le pregunta a la ciudadanía sobre los problemas del país la seguridad sigue estando en uno de los dos primeros lugares.

Sin duda, los homicidios han disminuido, pero el desmadre en las cifras, entre el Inegi, las fiscalías locales, los conteos extraños y, pues sí, Rocha Moya y su impunidad, sólo crean escepticismo. Al mismo tiempo, la extorsión y el derecho de piso se extienden y no se arreglan con arrestos, siempre hay quien sustituya y son miles.

Basta ver en la mañanera de ayer la gráfica histórica de homicidios: el sexenio en la Presidencia del fundador y líder del movimiento que llevó a Sheinbaum a Palacio Nacional es, y por mucho, el de mayor número acumulado de homicidios. Eso no debe caer bien en algunos cuatroteístas.

El protagonismo de la seguridad en este sexenio sólo hará que cuando suceda una tragedia, que no sería raro que suceda, tipo Iguala, Villas de Salvárcar, San Fernando…, quien se tenga que comer la responsabilidad sea Palacio Nacional.

Podrán argumentar transparencia, pero ahora parece presunción por superar al maestro. Con AMLO se mataba más o algo así.

Y tal vez tenía razón aquel peñista: en lo político ese tema nunca deja nada bueno. No en el país donde vivimos.


  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
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