Sabemos que en estos tiempos de la 4T todo discurso tiene que acomodarse un poco a eso que conocimos como “lopezobradorismo”.
Que si Gertz salió de la Fiscalía General de la República porque renunció y, ahora dice, porque quería hacer otra cosa; que si Adán Augusto ya no es líder de Morena en el Senado porque extrañaba ir a territorio —por más que le busco, no veo que nunca lo haya caminado—, y así tantas cosas. Es el discurso de la “unidad”, dicen.
La Presidenta ha arrancado el año, sí, con el mismo discurso, pero con cambios que aún no terminan y que poco a poco irán rompiendo con una parte del legado de su antecesor que no le permitía operar y llevar al país adonde necesita llevarlo. Y sí, con ajustes a algunos de sus propios programas que no han tenido los resultados esperados.
Lo anunciado ayer es un buen ejemplo.
Se llama “Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar”. Bien sabemos que todo tiene que llevar la palabra bienestar en estos tiempos.
La Presidenta dijo que “es el fortalecimiento del Plan México, vamos a ponerlo de esa manera”.
Bien, se puede poner de esa manera o también decir lo que había sucedido con el Plan México, que la inversión no llegaba.
Desde finales del año pasado la Presidenta y, por supuesto, el secretario de Hacienda estaban muy preocupados por el estado de la economía, que nada más no crece. No hay inversión pública hace mucho y la privada está —seré generoso— un poco paralizada. E inversión es lo que el país necesita para elevar los niveles de crecimiento y el empleo.
Ayer el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, informó que el plan de inversión es una bolsa de más de mil 500 proyectos en energía, transporte, carreteras, aeropuertos, entre otros sectores, a desarrollar de 2026 a 2030. Para lograr esta meta, la administración federal creará una serie de vehículos financieros en alianza con privados.
Más de la mitad de esa inversión será dedicada a energía. Pues sí, cuando durante seis años sacas a los privados de la generación de energía —gracias, Bartlett—, pues estás cerca de tener una crisis mayor.
Se entiende que ayer en la mañanera insistieron para este nuevo plan del modelo APP (Asociación Público-Privada), condenada por el sexenio anterior. Pero en algo se parecen, son atractivas para los inversionistas privados.
Si traen el dinero que se necesita para revivir la economía, llámenles como quieran, bienvenidas sean.