El Mundial es el Mundial y hay que dar las gracias. Quiero decir que las semanas de Mundial, más si sucede en el país —aunque sólo sea la primera parte, hasta el 5 de julio— es eso lo que ocupa la mente, la actividad, los planes, las noticias de buena parte de los mexicanos.
En eso estamos. Por razones de horarios de cierre de nuestro diario, no sé cómo nos fue con Corea del Sur en Guadalajara, pero espero que muy bien y eso seguirá poniendo nuestra atención en el camino de los verdes rumbo a más partidos y las fases de eliminación directa. Con suerte más allá del 5 de julio, cuando en el Azteca se juegue el partido de dieciseisavos.
Eso no quiere decir que el mundo se detenga porque se juega el Mundial y brillan los Messi y los Mbappé y Kane y acompañantes. Simplemente tenemos frente a nosotros un espectáculo que vemos cada cuatro años y hoy sucede aquí, al lado, cerca y con los nuestros; pregúntenle a los colombianos, que están a punto de decidir el futuro próximo de su país y llenaron un estadio, como llenarán todos, y celebraron en el Ángel de la Independencia.
Cierto que la “derrama económica” esperada —inventada, más bien, y quién sabe a quién se le ocurrió— no ha sucedido según aquellos números absurdos, pero los comercios, restaurantes, bares y otros establecimientos que se prepararon para el evento parecen bastante llenos y dueños con los que hablo están contentos, al menos satisfechos.
En pocos días el Mundial, más bien la afición mundialista, les ha mostrado a los organizadores que no estamos dispuestos a soportar sus más absurdas decisiones como eso de la pausa de hidratación. Aunque, hay que decirlo, también es penoso que en Monterrey se volviera a escuchar el patético grito durante un partido mundialista.
Pero aquí andamos, programando nuestros días de acuerdo con el calendario del torneo, conviviendo —y discutiendo, claro, nomás faltaba— con amigos y familia sobre arbitrajes (no era expulsión), alineaciones y jugadas específicas.
En estos tiempos de polarización, redes sociales en que cualquiera dice cualquier cosa, habíamos peluseado el torneo por razones que poco tienen que ver con el campo de juego y los 22 que lo habitan 90 minutos.
Por suerte acá andamos, disfrutando.
Ya volverá lo de siempre, que está muy lejos de ser tan emocionante y divertido como esto. Buen fin de semana.