Hace unos días, el gobierno de Zacatecas publicó y distribuyó un comunicado que dice: “El estado de Zacatecas se consolidó como el segundo estado del país con mayor reducción en el promedio diario de homicidio doloso durante el primer semestre de 2026, informó Marcela Figueroa Franco, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), durante el informe de seguridad presentado en La Mañanera del Pueblo, encabezada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. Este resultado es un logro alcanzado por la estrategia de seguridad implementada por el gobernador David Monreal Ávila, en coordinación con las fuerzas federales, que ha permitido a Zacatecas transitar de los años más violentos de su historia a colocarse hoy entre las entidades más seguras del país. Si se toma en cuenta la comparación de la reducción del delito de homicidio doloso en el primer semestre de 2021 con el primer semestre de 2026, la reducción es de 94.21 por ciento”.
Este fin de semana fueron ejecutadas en distintos municipios de la misma entidad una decena de personas. Los zacatecanos volvieron a ver cuerpos colgados de puentes vehiculares, con narcomensajes supuestamente firmados por grupos delincuenciales. Entre las víctimas se identificó al exalcalde de sombrerete y al secretario de Desarrollo Social del ayuntamiento de Fresnillo, Fidel Alvarado.
Como suele suceder, pasada la tragedia la fiscalía estatal presumió tener “líneas robustas de investigación”.
Más allá de la discusión de si la cuenta de homicidios del actual gobierno esconde, mediante diferentes formas de clasificación, los números reales; lo sucedido en estos días en Zacatecas es una muestra más de que, más allá de las celebraciones mañaneras con esos números tal vez sería hora de empezar a poner esos números, suponiendo que sean ciertos, contra este tipo de matanzas que, parece, señalan que el crimen sigue presente, dominando territorios y con ligas con los gobiernos locales.
Este tipo de eventos concentrados se han repetido recientemente en varias entidades.
Las organizaciones criminales cambian métodos y formas de actuar. Responden, para seguir en el negocio, a las tácticas y estrategias de gobiernos y al mismo tiempo siguen sometiendo a poblaciones enteras a lo largo y ancho del país. Con menos homicidios, si damos por buenos los números oficiales; hasta que les hace falta como en Zacatecas este fin de semana.