Las extrañamente narradas decisiones de Claudia

Ciudad de México /

No es cualquier cosa el cambio de la Presidenta del partido mayoritario, hegemónico, de un país, es decir: de México.

Es el partido que detenta la Presidencia de la República, que tiene más gobernadores, con más senadores, con más diputados, con más presidentes municipales, con más mayorías en congresos locales.

Ayer, la Presidenta, conste que fue ella quien lo anunció, nos comunicó en la mañanera que Luisa María Alcalde se va del liderazgo de ese partido.

Eso sí, nos dijo que ella no se mete con las decisiones de Morena, pero ahí no quedó lo raro.

Sí, la elogió: “Creo que ha desempeñado un gran papel, al frente de Morena”. Pero resulta que “Luisa es una excelente abogada, muy buena abogada”.

De ahí mencionó sus puestos en el sexenio anterior, nada menores, primero como Secretaria del Trabajo y luego en la Secretaría de Gobernación.

Y entonces, como según la Presidenta, por decisión propia Esthela Damián —sí, ajá— quiere ir a competir por la gubernatura de Guerrero, pues necesitaba una nueva consejera jurídica. Esthela Damián, por cierto, ha hecho toda, absolutamente toda su carrera política en Ciudad de México como asambleísta y diputada; tal vez por eso aparece en muy malos lugares en las encuestas rumbo a la elección guerrerense en 2027.

Volvamos al partido.

Contó ayer que ante la salida de Damián, revisó “perfiles diversos. Hay muchos perfiles muy buenos, pero tomé la decisión de invitar a Luisa María”.

¿Y qué le dijo Luisa María? “Lo voy a pensar estos días”. Lo mismo que Alcalde repitió minutos después ante la prensa. Difícil de creer que alguien “le piense” a una oferta de la Presidenta, pero en estos tiempos, lo difícil es tener certeza alguna. Por supuesto, unas horas después, feliz, Luisa María aceptó.

Como eso de que, según la Presidenta, “no tengo candidatos ni candidatas, ni favorezco a alguna persona que vaya a participar en una y otra actividad para poder ganar una encuesta del Partido Morena”.

Qué voy yo a decirle a la Presidenta, pero tal vez los debería de tener. Así funciona esto del liderazgo del movimiento, de los partidos en el poder. O me temo que sí, que sí los tiene, y que de hecho los está decidiendo, cosa que no está mal, al contrario; lo que no es sencillo de entender es por qué contarlo de otra manera, como si en verdad ella no tuviera nada que ver.

Tiempos raros, pues.


  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
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