Ya debe quedar claro que algo extraño está sucediendo con la comunicación entre sus subordinados y la Presidenta de México. O, tal vez, con la estrategia de comunicación de la presidencia. A saber.
Los casos se acumulan.
El de ahora sigue siendo un misterio pero suena tan raro como el chapopote en el Golfo o las piernas en Palacio.
Ahora, el accidente en Chihuahua por el que murieron dos agentes estadunidenses, de la CIA según medios de aquel país, junto con el director de la agencia estatal de investigación.
Sucedió después que en el mismo estado, aunque no exactamente cerca, se había realizado uno de los operativos más exitosos de decomiso de drogas.
Así lo informó el gabinete federal de seguridad: “En Morelos, elementos del Ejército mexicano y Fiscalía estatal localizaron seis laboratorios clandestinos para la elaboración de metanfetamina, aseguraron 34 reactores de síntesis orgánica, 26 condensadores, 123 tanques de gas L.P. y un campamento”.
La Fiscalía de Chihuahua publicó su boletín: “los días 17 y 18 de abril, personal de la Fiscalía de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, en coordinación con la Agencia Estatal de Investigación y personal de la Secretaría de la Defensa Nacional, localizaron y destruyeron los laboratorios clandestinos”.
Si como dijo la prensa en un primer momento, los estadunidenses estaban ahí, pues la Sedena lo sabía. Si no, pues no había de qué hacerla de tos porque habían actuado con un cuerpo del gobierno federal que, por cierto, colabora todo el tiempo con la inteligencia estadunidense como el gobierno mexicano lo ha dicho.
El fiscal del estado ha dado otra explicación: el fallecido funcionario que venía del operativo “se encuentra con instructores de la Embajada de EU, que estaban en Polanco dando curso sobre el manejo de drones (…) ellos tenían un vuelo la mañana del domingo desde la ciudad de Chihuahua y pidieron la colaboración para trasladarse junto con la caravana en la que venía el director,”. Por cierto, el adiestramiento de parte estadounidense es algo que la misma Presidenta ha pedido al Congreso mexicano más de una vez.
¿Cómo es que la Presidenta no sabe cuál es la versión correcta?
Normal que algunos se suban al lío como lo hizo la aspirante a la candidatura morenista Andrea Chávez, está en campaña; o el grillo eterno, Corral, que hace desde siempre politiquería.
Pero ¿la Presidenta? Y ahora ¿la Fiscalía?
En fin. Otro embrollo bastante gratuito… Y costoso.