Hubo muchos años que la relación entre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el lopezobradorismo, más que con Morena, fue cercana; muy. Durante los gobiernos de Calderón y Peña Nieto, sobre todo a partir de la reforma educativa del segundo, fue una alianza que benefició sobre todo al lopezobradorismo que después pagó de vuelta con la cancelación de buena parte de la reforma —no toda, ahí está una clave del lío actual—; pero pronto comenzaron las movilizaciones.
En este sexenio se han hecho más profundas las diferencias, no solo porque no hay soluciones, sino porque el nuevo liderazgo de Morena ha encontrado en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) un aliado como en los viejos tiempos. Nada más arrancado el programa de afiliación masiva anunciado por los entonces líderes, Luisa María Alcalde y Andrés López Beltrán; ni tardo ni perezoso el dirigente del sindicato y senador Alfonso Cepeda anunció la afiliación masiva de alrededor de millón y medio de sus agremiados. Ahora sí que haciendo honor a Carlos Jonguitud Barrios y Elba Esther Gordillo; los jóvenes líderes de Morena se portaron como el PRI y luego el PAN de hace décadas.
La CNTE, evidentemente, no está nada contenta.
La CNTE, desde hace años, sabe provocar caos para hacerse notar.
No necesitan ser muchos pero cada vez son mejores para hacer un desmadre de la vida de los oaxaqueños o los capitalinos cuando así lo quieren. Saben qué calles y avenidas son clave para los habitantes y las desquician con sorprendente habilidad… e impunidad, por supuesto; porque en estos tiempos la autoridad prefiere no meterse con nadie.
Y viene el Mundial. Lo sabe la Coordinadora, lo sabe el gobierno. En los últimos días hemos tenido una probadita.
No está Mario Delgado como para entrarle al asunto. Quién sabe si algún día estuvo.
Esta le toca a Rosa Icela Rodríguez.
En qué vamos. En tres comunicados en los últimos cuatro días, la Secretaría repite más o menos lo mismo y “hace un respetuoso llamado a las maestras y maestros a privilegiar el diálogo y la construcción de acuerdos, ante las afectaciones derivadas por los bloqueos registrados en distintos sitios”.
La CNTE quiere ver a la Presidenta. La Presidenta, parece, no quiere. Que lo resuelva Rosa Icela.
No parece sencillo. Con la CNTE nunca, nada lo ha sido.