Seguridad: discutiendo lo que no importa

Ciudad de México /

Metidos en la discusión provocada por el presidente López Obrador y apoyado por la próxima presidenta, Claudia Sheinbaum, sobre la reforma al Poder Judicial, el país sigue caminando en el rumbo del deterioro de la seguridad pública.

Abril, mayo, junio y lo que va de julio ya vuelven a rozar los 80 homicidios diarios en promedio. Ese fue el número del lunes, por ejemplo; 80 homicidios diarios son poco más de 29 mil al año. (Los datos son del informe diario de seguridad de la CNS).

No, no hay avance.

Cambian y se multiplican los lugares, las regiones, las ciudades, pero hoy queda más que claro que lo que se ha hecho en este año no ha funcionado. Como no había funcionado antes.

En estos días en los medios se habla de Ostula y de Acapulco y de Ensenada, donde asesinaron a la presidenta de la Cámara Nacional de la Industria Pesquera, que había denunciado tanto la extorsión como la pesca ilegal. Hace unos días era Chiapas o Estado de México y hace unos meses Zacatecas… En fin, cada vez son más.

Seguimos teniendo conteos, estudios, bases de datos, análisis de académicos y expertos y las cosas siguen donde están. Ochenta homicidios diarios, extorsión, tomas de territorio, desapariciones.

Sin embargo, frente a esta tragedia, frente a esto que debería ser ya una emergencia, la discusión de quienes gobiernan, quienes gobernarán, quienes legislarán y quienes ven y escriben sobre la realidad sigue centrada en la propuesta de reforma al Poder Judicial.

Creo que lo saben, pero vale la pena repetirlo. Podrán cambiar a todos los jueces que poco efecto tendrá en la seguridad de la vida cotidiana de los mexicanos afectados por la inseguridad y la violencia.

En estos tiempos, sin embargo, la narrativa impuesta en las mañanas parece ganar siempre.

Que si solo los militares son honestos, que con algunos programas sociales los jóvenes ya no estarían atraídos por la delincuencia (eso no les ha salido muy bien, ¿no?) que si todo es culpa de los jueces o de los fiscales de estados donde gobierna la oposición.

Pues no. Las cosas están peor.

Se lee en muchas partes un atisbo de esperanza por la llegada de Omar García Harfuch a la Secretaría de Seguridad a partir del 1 de octubre, gracias a su experiencia y sus resultados en Ciudad de México.

Pero al mismo tiempo ni él ni la próxima presidenta se salen por lo pronto de la misma narrativa y por lo tanto de la misma política. ¿Otras ideas? ¿Otras estrategias? O seguimos discutiendo cómo todo es culpa de los jueces.


  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
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