Duda razonable

Sergio Ramírez y el poder de la literatura

Carlos Puig

El miércoles en la mañana conversé con Sergio Ramírez para el En15 de Milenio Televisión que se transmitirá hoy en la noche. La razón era la publicación de su más reciente novela, Tongolele no sabía bailar.

Sergio decidió escribir la novela, como él lo explica en la primera página, tomando en cuenta “los hechos sucedidos a partir de abril de 2018 en Nicaragua, cuando una serie de manifestaciones populares desató una brutal represión estatal. Los personajes, sin embargo, son todos la invención del autor. Mi tributo —concluye el párrafo— a los centenares de jóvenes caídos y a sus familiares que siguen reclamando justicia”.

Hablamos de la novela, tercera en una trilogía que protagoniza el inspector Dolores Morales, de las líneas entre la novela policiaca y la novela política o social y convenimos que ésta, más allá de estar en un contexto determinado, era una muy buena novela policiaca.

Pero también hablamos de Nicaragua y la situación que hoy vive. Y hablamos del miedo de aquel gobierno autoritario a la literatura. Tanto, que el libro de Sergio estaba en aquel momento retenido en aduanas, no lo habían dejado llegar a las librerías nicaragüenses.

Sergio Ramírez, hoy en día premio Cervantes de literatura, fue un revolucionario y luego un gobernante, pero hace mucho tiempo que es un escritor. Un gran escritor. Y eso es, parece, insoportable para el presidente de Nicaragua.

Unas horas después de aquella entrevista Sergio mismo informó, en un video, de la persecución contra él.

“La dictadura de la familia Ortega me ha acusado a través de su propia fiscalía y ante sus propios jueces de los mismos delitos de incitación al odio y la violencia, menoscabo de la integridad nacional y otros que no he tenido tiempo de leer, acusaciones por las que se encuentran presos en las mazmorras de la misma familia muchos nicaragüenses dignos

y valientes”.

“No es la primera vez que ocurre en mi vida. En el año 1977, la familia Somoza me acusó por medio de su propia fiscalía y ante sus propios jueces de delitos parecidos a los de ahora: terrorismo, asociación ilícita para delinquir, y atentar contra el orden y la paz, cuando yo luchaba contra esa dictadura igual que lucho ahora contra esta otra”.

De ese tamaño el poder de la literatura. Para Sergio un abrazo y para todos la recomendación de comprar Tongolele no sabía bailar.


Carlos Puig

@puigcarlos

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