Duda razonable

Trump, China y el peligro de la locura

Carlos Puig

Un libro que se publicará en las próximas semanas reporteado y escrito por Bob Woodward y el periodista de The Washington Post, Peter Costa, revela el tamaño del miedo que el ejército estadunidense tenía de que Donald Trump estuviera desquiciado después de haber perdido la elección contra Joe Biden, y que pudiera ser capaz de todo, incluyendo iniciar una guerra contra China.

El jefe del comando conjunto de las fuerzas armadas, Mark A. Milley, estaba tan temeroso de las acciones que el presidente Trump pudiera tomar contra China que en los dos últimos meses de aquella administración hizo dos llamadas secretas y urgentes con su contraparte en China, el general Li Zuocheng del Ejército Popular de Liberación, para asegurarle que Estados Unidos no los atacaría.

La primera llamada fue el 30 de octubre de 2020, cuatro días antes de las elecciones, y la otra el 8 de enero de 2021, dos días después del asedio al Capitolio llevado a cabo por los seguidores trumpistas con el fin de anular la elección.

Dice el libro que la primera llamada fue provocada por una revisión de inteligencia que sugería que los chinos creían que EU se estaba preparando para atacar. Esa creencia, escriben Woodward y Costa, se basó en las tensiones sobre los ejercicios militares en el mar del Sur de China y se profundizó por la retórica beligerante de Trump hacia China en aquellos días. “Quiero asegurarle que el gobierno estadunidense es estable y que todo va a estar bien", le dijo Milley a su contraparte china. “No vamos a atacar ni llevar a cabo ninguna operación contra ustedes”.

La segunda llamada fue para tranquilizar a los chinos sobre los eventos del 6 de enero en el Capitolio: “Estamos 100% estables. Todo está bien. Pero la democracia puede ser un proceso complicado”.

Según el libro, Milley no transmitió la conversación a Trump porque creía que el presidente había sufrido un deterioro mental después de las elecciones, opinión que comunicó a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D-California), en una llamada telefónica el 8 de enero. Los autores tienen una transcripción de esa llamada.

La preocupación de Milley hizo que llamara también al almirante que supervisa el comando militar responsable de Asia y la región del Pacífico, y recomendó posponer los ejercicios militares. El almirante cumplió.

De ese tamaño el miedo a un desquiciado que ocupó la Casa Blanca.


Carlos Puig

@puigcarlos

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