El país, el mundo y el planeta

Ciudad de México /

Hay razones para estar ensombrecido. El país sufre una ola de violencia que crece día con día, agravada por la destrucción de los instrumentos que tenía el Estado para enfrentarla, desmantelados por un gobierno intolerante a la crítica y a la autonomía de las entidades que deben ser su contrapeso, un gobierno destructor y autoritario. Y el país está inmerso en un mundo donde los embates contra la democracia florecen, no en la periferia, sino en el corazón mismo de Occidente: en Estados Unidos y en Inglaterra, un mundo donde la democracia ha muerto ya en varios lugares, como en Hungría y en Venezuela.

Pero por mal que estén hoy el país y el mundo, no están tan mal como nuestro planeta. La ciencia no previno la rapidez con que todo habría de empeorar en estos años. En parte por la tendencia de sus modelos a ser conservadores; en parte por las presiones de los políticos, que no querían dar malas noticias a la gente; en parte por el cabildeo de las empresas que producen petróleo, que financiaron las mentiras. La Organización Meteorológica Mundial presentó antier su informe anual sobre el estado del clima, en el contexto de la COP25 en Madrid. El año 2019, afirmó, “cierra una década de calor global excepcional, pérdida de hielo y récord de aumento del nivel del mar, emitidos por los gases de efecto invernadero que expulsan las actividades humanas”. La media de la temperatura en el planeta es hoy 1.1 grados centígrados por encima del periodo preindustrial. Ese incremento, aparentemente insignificante, ha provocado ya la desaparición del Polo Norte, tal como era conocido, y la muerte de los arrecifes de coral más grandes del océano Pacífico. Para cumplir las metas del Acuerdo de París, que fija los márgenes de seguridad climática en menos de 2 grados centígrados de aumento promedio de la temperatura global, los países signatarios deben alcanzar las emisiones cero netas en 2050. Ningún país avanza en esa dirección, menos que nadie México, que está ubicado dentro de los 15 países que más contaminan en el mundo, hoy enamorado del petróleo.

El cambio tiene que venir desde abajo. No es posible que sea impulsado desde arriba si no es aceptado abajo. Es por ello que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático ha dirigido sus últimos informes a las personas, no solo a los gobiernos. Greta Thunberg encabezará una marcha, mañana viernes, en Madrid. Pasó tres semanas en el Atlántico, en época de tempestades, en un catamarán llamado La Vagabonde. No viaja jamás en avión, que es responsable de 2 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono. Uno de los periodistas que la recibió en Lisboa, insidioso, le preguntó la opinión que tenía de todos los delegados que llegaban en avión a Madrid. Su respuesta fue brillante: “Es imposible vivir sosteniblemente hoy y eso tiene que cambiar, yo no le digo a nadie más cómo debe viajar”, y añadió que su travesía, su forma de cruzar el mar, era un mensaje: “Todo el mundo tiene que hacer lo que pueda para estar en el lado correcto de la historia”. Nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros bisabuelos no conocían el daño que hacían a nuestro planeta. Nosotros sí. Eso nos compromete a convertirnos, cada uno de nosotros, en el cambio que queremos ver.

Investigador de la UNAM (Cialc)
ctello@milenio.com

  • Carlos Tello Díaz
  • Narrador, ensayista y cronista. Estudió Filosofía y Letras en el Balliol College de la Universidad de Oxford, y Relaciones Internacionales en el Trinity College de la Universidad de Cambridge. Ha sido investigador y profesor en las universidades de Cambridge (1998), Harvard (2000) y La Sorbona. Obtuvo el Egerton Prize 1979 y la Medalla Alonso de León al Mérito Histórico. Premio Mazatlán de Literatura 2016 por Porfirio Díaz, su vida y su tiempo / Escribe todos los miércoles jueves su columna Carta de viaje
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