Estamos a la mitad del llamado Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas (2022-2032), promovido por la Unesco para subrayar la necesidad de preservar y promover estas lenguas, fundamentales para la diversidad cultural en el mundo, para la expresión de las culturas autóctonas y la transmisión de sus tradiciones, identidades y conocimientos.
Los pueblos indígenas agrupan alrededor de 330 millones de personas. Representan apenas el 5 por ciento de la población mundial. “Sin embargo, ese 5 por ciento habla más de cinco mil lenguas en más de 70 países de seis continentes, o sea el 75 por ciento de todos los idiomas conocidos”, afirma la Unesco. “Los especialistas en el tema aseguran que, en el mundo actual, debido al avance de la mundialización, más de la mitad de las lenguas se encuentran en peligro”. Las cifras son devastadoras: tres mil lenguas están en riesgo de desaparecer y muchas desaparecen ya, a un ritmo de una cada dos semanas.
México es la nación hispanohablante más poblada del mundo, con 130 millones de personas, de las cuales más de 125 millones hablan español, es decir, una cifra superior al 99 por ciento. El país también alberga la mayor cantidad de gente que habla lenguas amerindias en el continente, con alrededor de seis millones, detrás de Perú. Entre los países que más lenguas hablan, México ocupa el quinto lugar, detrás de Papúa Nueva Guinea, Indonesia, Nigeria y la India. El Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali) identifica 68 idiomas diferentes, de los que 23, según el instituto, tienen una cantidad menor a los dos mil hablantes. Con excepción del náhuatl (hablado por un millón 650 mil mexicanos, en Puebla, Veracruz, Hidalgo, Guerrero, San Luis Potosí…), ninguna lengua indígena posee más de un millón de usuarios (unas 775 mil personas hablan maya, en su mayoría en Yucatán, según el censo 2020 del Inegi: menos del 1 por ciento de la población de México). Algunas lenguas, en el país, han casi desaparecido, como el kiliwa, hablado por apenas un puñado de viejitos en los desiertos de Baja California. Otras están a punto de desaparecer: 153 personas hablan pápago, 518 seri, 731 lacandón.
Todo esto es triste. La lengua es una forma única de entender el mundo. Su pérdida conlleva la desaparición de conocimientos ancestrales. Pero la lengua no es sólo la expresión de una cultura. También es un medio de comunicación, que puede ser útil o inútil. Muchas madres indígenas toman la decisión deliberada de no enseñar su lengua a sus hijos, porque no los quieren poner en desventaja frente a la cultura nacional dominante. En México, los libros de texto, los libros en general, están impresos en español, no en lenguas indígenas. Así es también en el resto del mundo. El acceso universal al ciberespacio es, en realidad, una ilusión. Hoy en día, el 90 por ciento del trabajo en internet se hace con apenas once lenguas (esencialmente el inglés, que constituye el 43 por ciento de toda la producción de la red, muy por encima del español, en cuarto lugar con el 4 por ciento). Ello excluye en los hechos a las miles de lenguas, y de culturas representadas en esas lenguas, que existen en el mundo. Más de la mitad de las personas que viven hoy hablan lenguas que no están representadas en internet, entre ellas, todas las que hablan lenguas indígenas. _