México a la distancia

Ciudad de México /

El Zócalo está cubierto por una marea color de rosa en las fotos que recibí de México. Todas las plazas del país, de hecho, pues este domingo hubo una manifestación nacional. “Se pinta el Zócalo de rosa en defensa de la democracia” (MILENIO), “Multitud llenó el Zócalo en rechazo a la reforma electoral” (La Jornada), “Piden a la Suprema Corte defender la democracia” (Excélsior), “El presidente le tiene miedo a la ciudadanía” (El Sol de México), “Marea rosa” (La Prensa), “¡Histórica manifestación!” (El Día).

Qué lástima no haber podido estar ahí, pensé. En Inglaterra, la prensa dio cobertura a la reforma que pasó el Congreso, a la reacción que provocó en México. “La democracia en México, ganada con tanto trabajo, está en peligro”, dijo el editorial del Financial Times. “El presidente populista de México”, sostuvo, “quiere retener la mayoría legislativa a cualquier costo, y si es posible llegar al umbral de dos terceras partes que permite hacer reformas constitucionales. Un instituto electoral servil haría mucho más fácil su trabajo”. Es así como todos, aquí, interpretan la reforma. “Llegó la hora de que levanten la voz los aliados y los amigos de México”, concluyó el Financial Times. Europa, pero sobre todo Estados Unidos. No creo que eso sea fácil para el presidente Biden, que necesita la cooperación del gobierno de México para detener el tráfico de drogas y la migración ilegal, y para conservar el orden en la frontera, todo lo cual será crítico en las elecciones del año que viene en Estados Unidos. Washington tiene, además, muchos otros problemas en el mundo: en Ucrania, en Taiwán, en Irán, en Corea del Norte… Europa también. Un grupo de mexicanos nos reunimos en Oxford, el domingo, en apoyo al INE. Éramos pocos. A nuestro lado estaban las fotos y las historias de las personas, conocidas aquí, que han muerto en Ucrania. Esa es la realidad que absorbe a los europeos. Por eso creo que somos nosotros los que vamos a tener que luchar para defender la democracia en México.

La manifestación nacional del domingo estaba dirigida a la Suprema Corte. El plan B tiene infinidad de contravenciones a la Constitución. Ciro Murayama ofreció varios ejemplos de ello en un artículo, el más grave de los cuales es abolir la estructura ejecutiva del INE. “La Constitución define que los órganos ejecutivos y técnicos dispondrán del personal calificado necesario para el ejercicio de sus atribuciones. Los órganos ejecutivos básicos”, dice Ciro respecto al INE, “son las 300 Juntas Ejecutivas Distritales. El plan B (artículo 72 de la LEGIPE) desaparece esas Juntas Ejecutivas y elimina a sus cinco vocalías: ejecutiva, secretarial, del registro federal de electores, de organización, así como de capacitación electoral que, hasta hoy, se componen por miembros calificados del Servicio Profesional Electoral Nacional”. La reforma busca mutilar la estructura operativa básica del INE, sin la cual no puede organizar elecciones confiables en México. Eso atenta contra la democracia, viola la Constitución. Por eso, yo también espero que la Suprema Corte declare el plan B contrario a nuestra ley. Para que eso ocurra, ocho de los 11 magistrados deben votar por su inconstitucionalidad.

Carlos Tello Díaz

Investigador de la UNAM (Cialc)

ctello@milenio.com


  • Carlos Tello Díaz
  • Narrador, ensayista y cronista. Estudió Filosofía y Letras en el Balliol College de la Universidad de Oxford, y Relaciones Internacionales en el Trinity College de la Universidad de Cambridge. Ha sido investigador y profesor en las universidades de Cambridge (1998), Harvard (2000) y La Sorbona. Obtuvo el Egerton Prize 1979 y la Medalla Alonso de León al Mérito Histórico. Premio Mazatlán de Literatura 2016 por Porfirio Díaz, su vida y su tiempo / Escribe todos los miércoles jueves su columna Carta de viaje
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