¿Por qué Moctezuma no conquistó España?

Ciudad de México /

¿Por qué fue Cortés quien conquistó a México? ¿Por qué no fue Moctezuma el que invadió y sometió a España? Esta es la pregunta, extraña en la superficie, pero fundamental en el fondo, que plantea Jared Diamond en su gran libro, Armas, gérmenes y acero. Hernán Cortés, que nació en España, pudo cruzar el Atlántico, reunir fuerzas en Cuba, navegar hasta la costa de Veracruz, penetrar hacia el interior del continente que venía de descubrir, llegar a la ciudad más poderosa de América del Norte y capturar, ahí, al emperador Moctezuma. ¿Por qué?

Los historiadores hablan de las alianzas de los españoles con los tlaxcaltecas, evocan la impresión que causaron sobre los mexicas las armas y los caballos de los conquistadores (y también dicen que los aztecas vieron en Cortés el regreso de su dios Quetzalcóatl, como los incas confundieron a Pizarro con su dios Viracocha). Es cierto, los españoles hicieron alianzas entre los enemigos de los mexicas y sus armas y sus caballos los impresionaron. Pero sus alianzas fueron posibles porque su capacidad de destrucción era notoria, entre otras razones porque tenían –ellos sí y los mexicas no– acero y monturas. Eran, además, inmunes frente a las enfermedades. ¿Por qué?

La respuesta de Jared Diamond es fascinante. Argumenta en su libro que los europeos conquistaron a los americanos, como también a los africanos y a los australianos, no porque fueran superiores por su biología sino por las características del continente del que provenían: Eurasia. La inmensa mayoría de las plantas silvestres (como el trigo y el arroz) y las especies animales que pudieron ser domesticadas en el mundo (como el caballo y la vaca) son originarios de Euroasia, que tiene además la ventaja de ser un continente cuyo eje principal Este-Oeste favoreció la propagación de esas plantas y esos animales, por los pocos cambios de latitud. En América, al contrario, sólo un gran mamífero pudo ser domesticado, la llama, pero ella, a diferencia de la vaca o el caballo, nunca dio leche a los humanos, ni pudo ser montada para la guerra, ni ser usada para jalar un carro (y tampoco pudo ser exportada hacia Mesoamérica, pues el eje principal Norte-Sur del continente impidió su propagación, a causa de la enormidad de los cambios de latitud, y por lo tanto de clima, que impidieron también, por ejemplo, la propagación de la papa).

El hecho de que los caballos y las vacas se originaran en Eurasia, y no en América, dio ventajas esenciales a los euroasiáticos. Esos animales no sólo se convirtieron en armas (el caballo) y alimentos (la vaca) sino también, junto con otros animales también de origen euroasiático, como el puerco, en fuentes de enfermedades que, al convivir con ellos, los hicieron inmunes: viruela, influenza, tifo, sarampión. Las enfermedades introducidas por los europeos mataron, más que sus armas, a los habitantes de América. En 1520 estalló en México una epidemia de viruela que mató en unos meses a cerca de la mitad de los mexicas, entre ellos al emperador Cuitláhuac. Esas enfermedades, en apenas un siglo, acabarían con más del 90 por ciento de la población original de América. Ella era de unos 20 millones en Norteamérica, antes de la Conquista. Hacia 1618, se había colapsado a 1.6 millones.

Investigador de la UNAM (Cialc)

ctello@milenio.com


  • Carlos Tello Díaz
  • Narrador, ensayista y cronista. Estudió Filosofía y Letras en el Balliol College de la Universidad de Oxford, y Relaciones Internacionales en el Trinity College de la Universidad de Cambridge. Ha sido investigador y profesor en las universidades de Cambridge (1998), Harvard (2000) y La Sorbona. Obtuvo el Egerton Prize 1979 y la Medalla Alonso de León al Mérito Histórico. Premio Mazatlán de Literatura 2016 por Porfirio Díaz, su vida y su tiempo / Escribe todos los miércoles jueves su columna Carta de viaje
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