Sobre Catarino Garza

Ciudad de México /

Leo que el gobierno de México busca identificar en Panamá y repatriar a México los restos de Catarino Garza, sobre quien el presidente López Obrador publicó un libro en 2016. Esto es lo que yo sé, a partir de lo que dicen los archivos:

Catarino Garza encabezó en septiembre de 1891, en el norte de México, una rebelión contra el gobierno de Porfirio Díaz. Garza era un periodista oriundo de Tamaulipas que había residido por unos años en Estados Unidos. Vivió en Saint Louis Missouri, donde frecuentó a John Cahill, un americano que tenía las funciones de cónsul de México. “Le di un lugar y algo de trabajo en mi oficina y lo presenté con varias personas”, recordaría el cónsul. “Parecía como de treinta y cinco años cuando lo conocí. Era un hombre alto, delgado, huesudo, y creo que tenía bigote. Fumaba mucho”. Garza trató de tomar su lugar. Acusó a Cahill de robar a los mexicanos, en una carta que dirigió a un amigo de juventud, Demetrio Salazar, quien le respondió que hablaría al respecto con el canciller Ignacio Mariscal. Salazar era diputado en el Congreso y era yerno del general Carlos Pacheco, secretario de Fomento de Díaz. Lleno de ilusiones, Garza viajó a México. “Quizá no tarde tenga la satisfacción de abrazar una carrera que sin duda alguna me abrirá paso en la vía pública”, le escribió a su padre. En sus memorias (guardadas en la Colección Nettie Lee Benson, en Austin, Texas) Catarino dice que hubo “un arreglo privado” con el canciller Mariscal, en el sentido de que ocuparía el consulado de México en Saint Louis Missouri. Regresó, sin embargo, sin un documento que lo confirmara. Tras meses de desconcierto allá, el Diario Oficial aquí aclaró que el cónsul era John Cahill. Garza pasó un tiempo en la cárcel de Saint Louis, Missouri.

Tras esa humillación, Catarino Garza salió hacia el sur de Texas, donde conoció a los desafectos a Díaz. Comenzó a publicar un semanario que lo puso en contacto con un hombre de recursos, propietario del rancho Palito Blanco, en Texas. Garza contrajo matrimonio con su hija. En septiembre de 1891, desde Palito Blanco, lanzó un llamado a la insurrección en México. Bernardo Reyes le hizo llegar al presidente un ejemplar de su Plan revolucionario. “Se desconoce al general Porfirio Díaz como presidente de los Estados Unidos Mexicanos”, decía el Artículo 1º. “Se nombra jefe del Ejército Constitucional del Norte al escritor fronterizo don Catarino E. Garza; y supremo director de la Guerra, al general de división don Francisco Ruiz Sandoval”, decía el Artículo 7º. (Ruiz Sandoval era un militar originario de Chile). El plan advertía que los secretarios y los gobernadores serían “juzgados y castigados”, y que la nación estaría, durante la rebelión, “en estado de sitio”. Garza cruzó el río Bravo, pero, enfrentado por tropas del general Reyes, retrocedió hacia Estados Unidos. Ese fue el fin de la rebelión.

Un par de meses después, Garza fue rodeado en Palito Blanco por tropas de Texas, apoyadas por policías del consulado de México en San Antonio. Escapó hacia Nueva Orleans, donde abordó un barco con destino a América del Sur. Halló la muerte tres años después, en Boca del Toro, a manos de las fuerzas del gobierno de Colombia.

  • Carlos Tello Díaz
  • Narrador, ensayista y cronista. Estudió Filosofía y Letras en el Balliol College de la Universidad de Oxford, y Relaciones Internacionales en el Trinity College de la Universidad de Cambridge. Ha sido investigador y profesor en las universidades de Cambridge (1998), Harvard (2000) y La Sorbona. Obtuvo el Egerton Prize 1979 y la Medalla Alonso de León al Mérito Histórico. Premio Mazatlán de Literatura 2016 por Porfirio Díaz, su vida y su tiempo / Escribe todos los miércoles jueves su columna Carta de viaje
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