Serendipity

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Las últimas entregas en este espacio que me permite MILENIO, nuestro diario, ha estado influido de una visión crítica con respecto a los diferentes problemas que están presentes en nuestro país, lamentables y dolorosos sin lugar a dudas; sin embargo, en esta participación quiero compartir con ustedes algo diferente: me referiré a la palabra que da título a esta columna, y atisbar junto con ustedes el significado que tiene en nuestra vida. Tal vez sin saberlo está presente en diversos momentos de nuestras vidas a partir de los descubrimientos de la humanidad que a lo largo de su historia han contribuido en los diversos campos del conocimiento para mejorar sustancialmente las condiciones de vida de millones de personas.

Tal es el caso de la ley de la gravedad descubierta por Newton, con la famosa descripción de la caída de la manzana, y solo a partir de “la simple observación”.

Otro caso es el del francés Daguerre, que si bien no fue el primero en fijar una imagen, sí fue el que logró fijarla en placas y descubrir “por accidente”, a partir de guardar la placa en un armario junto con sustancias químicas, que la imagen se fijara con mayor nitidez, facilitando la oportunidad de su explotación comercial. El gobierno francés compró la patente, misma que regaló al mundo el 19 de agosto de 1839, considerando esta fecha como el nacimiento oficial de la fotografía.

También ocurrió en la medicina, entonces “se encontró” la penicilina y los rayos “X”, entre otros tantos que hoy son imprescindibles en la atención a la salud de millones de personas en el mundo.

Serendipity, en el diccionario de Oxford de 1974, lo define como “la facultad de hacer - por casualidad- descubrimientos afortunados e inesperados”.

A partir de lo anterior, queridos lectores, les propongo un ejercicio de reflexión personal que les hará descubrir que este concepto se aplica a la historia de vida de cada uno.

En una hoja escriban para ustedes la descripción de un recuerdo, piensen por ejemplo, que en algún momento de su vida alguien llegó cuando más lo necesitaban, o algo que les dio una palabra o una escucha.

No tiene que haber hecho algo extraordinario, sino simplemente haber estado ahí. Escriban en una hoja, para ustedes, dos frases: “Quizá nunca supiste cuánto significó tu apoyo o consejo. Con tu presencia, contribuiste a…”

Al recordar y ubicar lo que nos ha legado esa persona que ha pasado por nuestra vida, descubrirán con sorpresa lo que las personas dejan en nosotros, así como nosotros en los demás, sin darnos cuenta.


  • Carolina Monroy
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