Sabina, 72

  • Malas compañías
  • Celeste Ramírez

Estado de México /

La primera vez que vi cantar a Joaquín Sabina fue en un programa de televisión del periodista Ricardo Rocha, era posible que el programa fuera Para gente grande, a finales de la década del rock en español y la oleada de los cantantes y grupos ibéricos y argentinos.

La primera canción que le escuché fue Besos de Judas «No soporta el dolor, le divierte inventar, que vive lejos, en un raro país. Cuando viaja en sueños lo hace sin mí, cada vez que se aburre de andar, da un salto mortal (...)», incluido en Hotel, dulce Hotel, publicado en 1987, su sexto álbum con el que logra grandes ventas en España, en esa presentación con Ricardo Rocha también canta algunos cortes de El hombre del traje gris (1988), con el que se da a conocer de manera más amplia en Latinoamérica.

De las primeras veces que fui a un concierto de Joaquín Sabina conservo la entrada del Palacio de los Deportes de la Ciudad de México, un boleto con el folio 0498, del sábado 10 de noviembre de 1990, a las 8 de la noche, cuyo costo de admisión fue de 40,000,00 (viejos) pesos.

Aquella vez la cantante —una de las grandes reinas del rock en nuestro país— Cecilia Toussaint, abrió los conciertos de Joaquín, mientras que los mexicanos del grupo de rock Kerigma fueron quienes lo acompañaban como soporte de primera línea tanto en sus conciertos como en sus presentaciones de promoción.

En ese concierto retumbó con todo el palacio de los deportes durante el estribillo provocador de «Pacto entre caballeros»: ¡mucha, mucha policía!, en respuesta a que por cada escalón de las gradas del foro había un guardia del orden.

En el escombrado de la pandemia Covid_19 días (y 500 noches) encontré intactos los álbumes de acetato de Sabina, entre ellos, Hotel, dulce Hotel, El hombre del traje, Mentiras Piadosas (1990) junto con Juez y parte (1985), que siempre que se escuchan —al igual que Inventario (1978), Malas compañías (1980) y Ruleta Risa (1983), Joaquín Sabina y Viceversa, (1986)—, verdaderas piezas que siempre traen, en lo personal, buenos recuerdos y que a pesar del tiempo y las veces escuchadas, encuentro ese ‘algo’ que hace que las canciones sean especiales.

En la actualidad estos primeros discos no han perdido vigencia, con excepción de un par de cortes, incluso algunas canciones fueron rescatadas para el compendio de aniversario Sabina, 70 (2019).

A partir de Física y química (1992) se desató el éxito y popularidad de Joaquín. Este año el cantautor ha cumplido 72 años.

Felicidades.

Sabina, 72

Celeste Ramírez


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