Hace mil años, cuando el periodista Jacobo Zabludovsky presentaba la sección informativa a cargo de Lolita Ayala decía la frase “Muchas noticias en pocas palabras con…” y le daba paso a su compañera en el legendario noticiero 24 Horas*.
Bueno, pues hace unos días el expresidente Andrés Manuel López Obrador nos aplicó algo así como muchas mentiras en muchos minutos.
Para empezar, la sola duración tan prolongada, de más de una hora por parte del tabasqueño nos recuerda las arengas de Fidel Castro que aplicaba la aburridora* a sus ciudadanos en cuanto tenía un micrófono enfrente, el tema es que López ya no tiene cargo alguno. ¿Acaso Zedillo, Fox, Calderón o Peña han lanzado mensajes de siquiera 15 minutos al pueblo de México tras haber dejado el cargo? No, porque saben y respetan a su sucesor, eso es básico en la política, es más, prácticamente tras pasar la banda presidencial se desaparecían de la vida pública para dejar la cancha libre al nuevo, López no lo entiende.
En su mensaje el expresidente sostuvo que la pobreza en México bajó 13 puntos porcentuales, pero de acuerdo con mediciones –no cálculo– del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, la pobreza en su sexenio bajó cinco puntos porcentuales.
También aseguró en su video que “Digan lo que digan, se acabó la corrupción” y para sorpresa de nadie, esto es una vil mentira. En su sexenio se documentó el desvío de alrededor de 15 mil millones de pesos de Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) y se tiraron a la basura otros miles de millones en obras inservibles como la mega farmacia.
A lo que se suma que ahora sabemos, porque lo han confirmado investigaciones del actual gobierno nacional, que operó una poderosísima red de huachicol* fiscal que operaría, presuntamente, el entonces titular de la Secretaría de Marina y dos de sus sobrinos promovidos por el propio López.
Hasta en las acusaciones a sus críticos fue equivocado, pues cuestionó a una periodista que lo apoyó cuando quería ser presidente, luego los llamó neofacistas por supuestamente practicar las políticas de Goebbels, sobre todo en la parte de mentir y repetir mentiras muchas veces... algo así como sus homilías mañaneras.