Incómodo: el nuevo estado estratégico del líder

Tamaulipas /

«La valentía es contagiosa. Una masa crítica de líderes valientes es la base de una cultura intencionalmente valiente». – Brené Brown. Investigadora, profesora de la Universidad de Houston y autora estadounidense.

En días recientes estuve preparando algunos materiales sobre Cultura Organizacional, Liderazgo y Gestión para diferentes objetivos: una conferencia, un ebook, contenidos para redes sociales… y de una u otra forma me topo con los planteamientos de Brené Brown y Mel Robbins.

Hice mis apuntes, mis diagramas, mis correlaciones y preguntas de poder, y cuando revisé todo, surgió el planteamiento clave de todo: el liderazgo real no puede existir sin atravesar el malestar.

Y al respecto, tengo tres puntos que quiero discutir contigo, pero antes la pregunta que da “cringe”: ¿cuándo fue la vez más reciente en que te sentiste profundamente incómodo en una toma de decisión? Ténla en mente para lo que viene.

Primer punto del planteamiento: la existencia del liderazgo real. No entraré a una discusión por intentar definir qué es liderazgo, pero mantendré una postura firme en que el entorno organizacional influye en el ejercicio efectivo del mismo, y que por ello, es adaptable.

Segundo punto: atravesar. Un líder puede (y debe) reconocer que hay cosas que no sabe. Y por el bien mayor, debe quebrar la zona de confort y buscar, por convicción, los apoyos requeridos para cumplir los objetivos que le fueron delegados.

Tercer punto: el malestar. Uy… esto va a doler. Si el tener que cambiar tus decisiones te molesta, es que tienes tantito inflamado el ego. Las organizaciones viven en entornos dinámicos, y tus procesos de decisión deben serlo igual.

Nada está escrito sobre piedra: ni tus procesos, ni tu planeación impresa bien bonita (y hasta engargolada), ni la certeza de alcanzar metas. Por ello, un nuevo aspecto a considerar en el perfil del líder (además del ya sabido “trabajar bajo presión”), debe ser el coraje para aceptar la propia incomodidad, y romper el techo de cristal autoimpuesto de una “falsa armonía de gestión”.

Como dato a reflexionar: un artículo de la revista Harvad Business Review indica que sólo el 38% de colaboradores informó estar satisfecho con la calidad de su gerente, y poco más de la mitad informó que confía en él/ella. Y los porcentajes suben cuando el líder muestra su vulnerabilidad, pues lo perciben como un rasgo de fortaleza de carácter, no de incompetencia técnica.

Así que bye-bye a la armadura inútil del perfeccionismo. ¿Platicamos?


  • Chucho Meza
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite