Las últimas semanas han estado interesantes. He estado trabajando en un nuevo ebook sobre gestión, y en la búsqueda de referencias me topé con una charla de Seth Godin sobre los conceptos de estancamiento y la presión por conseguir metas, usando una analogía de un malabarista.
Empresario, conferencista y autor estadounidense, Seth Godin es uno de los más altos referentes de los negocios y el marketing del siglo pasado (y lo que va de este), y en este video, aborda su idea sobre una nueva definición de gestión, pasando de un enfoque en resultados controlados, hacia la gestión de sistemas y procesos.
Para eso, utiliza la analogía del malabarista: cuando se inicia en esta práctica, la clave no está en atrapar, sino en saber lanzar adecuadamente la pelota para lograr que caiga exactamente donde debe caer.
Ahora, como buen “outsider” que es, a Seth le vienen valiendo las ideas y estructuras establecidas, por eso, antes de que empieces a lanzar cosas por el aire e intentar cacharlas, o de romper lo que sí funciona en tu organización, debes identificar cuáles son los entornos y contextos más convenientes para esta intervención, y con esto me refiero a perfiles, pilares, recursos y objetivos.
Me explico. La implementación de un nuevo enfoque de gestión implica tunear el sistema actual para enchufar una versión nueva. Ajá, cuál. Requiere también un cambio de mentalidad en algunos actores, sobre todo en aquellos que sustenten roles de liderazgo estratégico en áreas clave. Ajá x2, quiénes, y cómo.
También, se deberán modificar criterios de desempeño y de medición de resultados, para no revolver preñadas con paridas (o sea, actores del cambio y el resto del personal). Ajá x3, qué y para qué. Y por último, deberán repensarse los horizontes de consecución de metas, redefiniéndolas y/o actualizándolas. Ajá… “¡Fatality!”
Juntando el concepto con la analogía, el mejor “malabarista” (ejecutivo, director, emprendedor, lo que me digas…) es aquél que se ha mantenido practicando, consistentemente, por el tiempo necesario para alcanzar maestría.
Por medio de la repetición, fallando y acertando, el resultado (atrapar) se vuelve un paso predecible y no una fuente de incertidumbre: la pelota siempre llegará al punto donde una mano la espera.
Si quien practica se enfoca en atrapar (sólo en resultados, valiéndole wilson el proceso), se estancará en su trabajo, perderá de vista la calidad, y será más propenso a los errores.
Parafraseando lo dicho por Godin, al dedicarle suficiente tiempo a ensayar (proceso de mejora continua), eventualmente se llegará a un nivel óptimo de desempeño (eficiencia operativa), y el resultado se dará tal y como fue pensado (calidad pretendida).
Ahora, sin que esto deba sentirse como la estocada final, te pregunto, ¿te animas a cambiar la cultura organizacional en pos de una mayor certeza, creando un entorno donde la “operación a destiempo” (asegún) y el fracaso (que ya no sería tal cual, porque se redefiniría) sean parte de la nueva versión del negocio?
La clave está en los procesos y las personas.
Como siempre. ¿Platicamos?