Elecciones en Morena (I)

  • Agora
  • Cuauhtémoc Carmona Álvarez

Laguna /

Este fin de semana los militantes de MORENA tuvieron un ejercicio inédito y paradigmático. 

Definir la plataforma política para continuar con la consolidación de la 4T de cara a las elecciones del 2024 y, a la sucesión presidencial, además de reformular al partido. 

Se juega la consolidación del movimiento encabezado por el presidente López Obrador pero hay quienes no lo entienden. 

En algunos estados como en Durango, fue una experiencia canibalesca entre grupos de poder.

La democracia es un campo minado de aspiraciones grupales donde se puede caer en conflicto y falta de acuerdos, situación que los políticos deben atender con oficio. 

Sin embargo en ciertos estados imperó la contradicción y una simulación muy parecida a los viejos tiempos del partido de estado (PRI), donde el uso de recursos públicos, el acarreo y un sin número de prácticas antidemocráticas fueron la constante.

Hubo sin duda rompimientos claros entre grupos que desean el control político de MORENA y, quienes estamos convencidos que los pisos parejos deben ser la base y cimentación de un movimiento que ha venido a romper con los vicios de aquellos que se sintieron dueños del Estado, de la política y de las instituciones en México con todo y sus penínsulas. 

De aquellos que piensan que la política es cuestión hereditaria y menosprecian el trabajo que se consigue en la calle de frente a la sociedad.

El conflicto es inherente al quehacer político. Cualquiera que lo evada en el ejercicio del poder responderá con férreo control de la fuerza y en el peor de los casos contra la supresión de garantías sin importar el atropello al orden público. 

Fueron tan cínicos y descarados que aún está el recuerdo del asesinato de COLOSIO, el candidato que venía a reconstruir al país desde lo social. 

Los mismos que disfrazados de “neomorenos” quieren desvirtuar el movimiento.

Estamos ante una polarización social que impone definiciones y responder a las preguntas: Somos o no somos. 

Estamos o no con la cuarta transformación es la pregunta moral que debemos responder quienes estamos convencidos de la cuarta transformación.

El conflicto de ideas debe ser parte de la discusión pública. La crisis en los partidos sigue estando. 

Una oposición conformada por un Frankenstein deforme auspiciada por empresarios corruptos y voraces que añoran regresar al poder, amenazan la transformación con aliados impresentables que cuando estuvieron en el poder solo se dedicaron a enriquecerse y desmadrar las instituciones.

La discusión y la pugna no están enfrentadas con la pasión y menos con la política donde las emociones revuelcan los ánimos de quienes participan en la vida política de sus partidos. 

No obstante quienes le apuestan a la continuidad sin tomar en cuenta la base social y al poder soberano, los vuelve locos y castran el valor más importante en los partidos: La pluralidad.

El reto para MORENA está en que una nueva clase política tome conciencia de que la cuarta transformación es romper con los autoritarios, oligarcas y familias enquistadas en el poder como en los tiempos de insurgencia, de reforma y revolución. 

De lo contrario estaremos siendo rehenes de grupos que solo desean el poder por el poder sin tener en cuenta los tres grandes postulados de la 4T: No robar, no mentir y sobre todo no traicionar.


@cuauhtecarmona

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