Cuauhtémoc Carmona Álvarez
  • ¿El mal vence al bien? Reflexiones para Semana Santa

    Estoy convencido que a muchos no nos basta con afirmar que el mal existe; la cuestión de fondo es otra desde la filosofía realista: Dónde se engendra, cómo se desarrolla, de qué manera se consolida y, sobre todo, cómo termina por afectar nuestras vid
  • El PAN: de la oligarquía a copiar las encuestas de MORENA

    Durante años, el Partido Acción Nacional (PAN), creyó que se podía gobernar desde la sobremesa de los restaurantes de Masaryk, entre copas de selectos vinos y diagnósticos desconectados de la calle.
  • Claudia Sheinbaum: El golpe histórico contra la violencia política de género.

    Porque más allá de las polémicas coyunturales, hay un hecho que la historia registrará con claridad: la llegada de una mujer a la presidencia abrió una puerta que durante generaciones permaneció cerrada como la puerta negra, con más de tres candados…
  • NARCISISTAS POR LAS LISTAS PLURINOMINALES

    Los narcisos han tomado el poder. Y es que un político narcisista, no voltea a ningún lado. Su único interés es mirarse en su espejo que lo enamora y lo pierde en el lago de sus vanidades.
  • Venga como venga

    Con especial dedicación a Karen Castrejón y al Profe. Alberto Anaya.
  • Política y poder (II)

    La transformación verdadera no se mide por quién ocupa la silla, sino por si cambia el modo de ejercerla: si el cargo deja de ser botín para muchos y vuelve a ser encargo, la responsabilidad pública deja de ser apropiación y se vuelve servicio.
  • Política y poder (I)

    El ciudadano los rechaza, aunque eufemísticamente traten de proteger la “representación” con argumentos chafas de autoprotección y continuidad.
  • La carabina de Ambrosio y la coalición Morena-PT en Coahuila

    En política, la foto no es el hecho. El hecho es lo que pasa cuando se apagan los celulares y empieza la política de verdad: la de territorio, la de calle, la que se gana sin reflectores.
  • ¿Gubernaturas y Alcaldías a cambio de Reforma Electoral?

    La reforma debe responder al país real, al reclamo ciudadano que exige reglas limpias y equitativas; no a las viejas prácticas con las que las cúpulas se reparten el poder entre negociación, chantaje y ambición.