Narcisistas con poder (II)

  • Agora
  • Cuauhtémoc Carmona Álvarez

Laguna /

Y ¿Qué entendemos por narcisismo inmerso en la política y en los políticos?

El narcisismo como una manifestación patológica de la conducta-según los expertos-, atrapa a quienes han tenido una niñez y adolescencia llena de carencias. 

 Por eso tienden a la grandiosidad y necesidad de apreciación. 

Son ególatras, megalómanos, apáticos y patéticos entre otras calamidades donde las sociedades no son ajenas tomando en cuenta que las conductas sociales, tienen su base en la individualidad de las personas. La colectividad condiciona…

Por ejemplo, el desmadre político de nuestros vecinos del norte con la intentona de apoderarse del Capitolio a manos de simpatizantes de Trump, es un reflejo de la sociedad norteamericana y de su polarización tan distintiva entre ellos. 

Una sociedad llena de odios, racismo, clasismo, desigualdad y un largo etcétera que Dworkin definió muy bien:” Nuestra política más bien es una forma de guerra”.

El narcisista entonces en la esfera pública y política va a contagiar al espacio donde interactúa. Gordon Allport, estudioso de la personalidad clarifica este punto: 

“Por ser un fenómeno universal (la personalidad), debe estudiarla la ciencia, pero no puede hacerlo correctamente si no penetra en la individualidad de la configuración. Éste es el gran dilema”.

Falta mucho por entender el narcisismo de los políticos y como afecta a la comunidad pero sin duda, hay que distinguirlos y excluirlos del quehacer gubernamental pues la conducta individual afecta a incide en la colectividad. 

En el pasado reciente algo les pasó a los políticos y ese deseo de reverencia los volvió locos. 

Les valió madres atender la verdadera política social y el combate a la pobreza o el combate a la diabetes, hipertensión y obesidad donde la muerte en tiempos pandémicos hoy se burla de nosotros, pero esa, esa es otra historia…

Marie-France Hirigoyen (psiquiatra y psicoanalista), nos presenta un extraordinario libro cuyo título: 

Los narcisos han tomado el poder, muestra como en un mundo competitivo donde el neoliberalismo está en crisis, hay que comprender el narcisismo contemporáneo como un fenómeno social y cultural que influyen en todo lo que hacemos y somos. 

Pone como ejemplo a Donald Trump como un individuo con una patología narcisista digna de estudio y porque no decirlo, espejo de una sociedad.

En México no estamos exentos de estas realidades que son parte del comportamiento social, sin embargo se desdibujan a pesar de que trataron de normalizarlas como fenómeno cultural (EPN). 

Me refiero a la corrupción que todo pudre, desorganiza y enferma. 

Los narcisos muy trajeados y con chalequitos rojos trataran de regresa. No más narcisos con poder…


@CUAUHTECARMONA

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