En la República Popular China, medios estatales describen a un grupo creciente de jóvenes como “Buddha-like”.
Es decir, personas que se muestran indiferentes ante la competencia laboral, la propaganda política y las expectativas de ascenso social.
Este fenómeno en crecimiento interpela una narrativa oficial basada en la ambición, la productividad y el orgullo patriótico.
¿Adoptar una actitud de desapego reduce la responsabilidad o redefine la forma de ejercerla?
Un sector de jóvenes declara menor interés por competir y acumular estatus.
Esto es leído desde el oficialismo como un desapego que es peligroso por la falta de patriotismo, sin embargo esta afirmación confunde estilo de vida con lealtad política.
El término “Buddha-like” (estilo Buda) agrupa un conjunto de prácticas que no necesariamente están relacionadas con los principios budistas sino más bien con ideas muy puntuales como “no competir en exceso”, “no obsesionarse”, “dejar fluir” “no desgastarse por ambiciones”; mismas que no necesariamente tienen un sentido religioso.
No se puede obviar que las presiones económicas y sociales influyen en las decisiones vitales.
La narrativa que sostiene que la “baja ambición frena al país” traslada al individuo la carga del rendimiento nacional.
Sin embargo, practicar el desapego interior no necesariamente implica retirarse de la vida cívica.
Un equilibrio entre salud mental y participación social suele generar menor conflicto con el entorno. Lo que no elimina la tensión constante entre expectativas externas y convicciones internas.
El daño a evitar es que la presión estructural deteriore la salud mental de las personas y sectores sociales enteros.
Al mismo tiempo, no se puede exigir a una generación sacrificar su bienestar por métricas de crecimiento.
La cuestión no es si una generación debe ser ambiciosa o desapegada, sino cómo convertir una búsqueda de serenidad en una forma de responsabilidad compartida.
Decidir desde la claridad evita tanto la sumisión automática como la evasión total.
La democracia cultural crece cuando una generación puede preguntarse, sin miedo, qué significa vivir bien y contribuir a la vida pública sin destruirse en el intento.
@davidperezglobal