david pérez
  • Ni víctimas ni verdugos

    Hay textos que no buscan acompañarnos al inicio del año, sino quitarnos el piso. Ni verdugos ni víctimas, de Albert Camus, es uno de ellos. No consuela, no promete, no da abrazo. Exige.
  • La obscenidad de tener razón

    Quizá por eso incomoda tanto Borges hoy. Porque en una época obsesionada con corregir, exhibir y sentenciar, recordar que tener razón puede ser una ordinariez es una forma discreta, pero radical, de la ética del cuidado.
  • Después de la verdad

    Crecí con la idea de que decir la verdad era una virtud. Que buscarla, incluso, era una tarea noble.
  • El acuerdo roto

    La paz sostenible exige voluntad local, garantías efectivas, desmilitarización real, iniciativas de reconstrucción social y, sobre todo, escuchar a las comunidades afectadas.
  • Conversar como acto de rebelión

    Creí que conversar era una forma de defender mis ideas hasta que el otro cediera sin importar que el otro fuera mi profesor.
  • Nombrar el daño

    Pero la ética no se practica sólo en lo privado y en silencio, aquí la mano derecha tiene que hacer saber a la mano izquierda el daño que está generando.
  • Vulnerabilidad corporal

    El desafío aquí es pasar de creer que el cuerpo debe adaptarse para no molestar a entender que dejarme ver —con todo lo que soy— ya es una forma de disidencia ética.
  • Samara y las ganas de vivir

    En lugar de permitir el duelo, el enojo o la angustia como respuestas legítimas a la injusticia, se medicaliza, se calla, se reemplaza por sonrisas vacías.
  • El cansancio de obedecer

    La cultura del “tú puedes todo” ha desplazado a la crítica sobre la autoexplotación. Pensar, en este contexto, es una forma de desobediencia.