El precio del deseo

Laguna /

Bangkok no duerme. Antes de que el tren elevado comience a llenarse de oficinistas y estudiantes, ya hay mujeres afuera de algunos bares nocturnos, mirando el teléfono o esperando el final de un turno que parece no terminar nunca. 

A unas calles, turistas desayunan después de una noche de excesos. 

La ciudad continúa como si nada porque en Bangkok la prostitución no está escondida. Es parte del paisaje urbano.

Hombres con dólares o euros llegan a Tailandia buscando eso, acceso barato a experiencias, cuerpos y fantasías que en sus países serían mucho más costosas o socialmente más problemáticas. 

El turismo sexual funciona como una especie de colonialismo de baja intensidad, sostenido por asimetrías económicas brutales entre quien consume y quien necesita sobrevivir.

¿Qué clase de mundo produce ciudades donde millones de personas viajan buscando consumir la vulnerabilidad ajena a precio de oferta?

La organización Empower Foundation, es un colectivo fundado en Tailandia en la década de los ochenta por trabajadoras sexuales y activistas que durante años ha denunciado la contradicción de perseguir legalmente una actividad que al mismo tiempo forma parte visible de la economía turística del país.

Empower no solamente exige la despenalización del trabajo sexual, también reclama derechos laborales básicos, acceso a seguridad social, protección frente a abusos policiales y reconocimiento jurídico para miles de personas que hoy permanecen en una especie de limbo legal.

La organización se ha convertido en una de las voces más influyentes del sudeste asiático en el debate internacional sobre prostitución, aunque sus posturas también generan críticas de sectores que consideran que cualquier normalización de la industria sexual corre el riesgo de invisibilizar las estructuras de explotación, desigualdad y trata de personas que históricamente han acompañado a este mercado global.

Bangkok permite observar cómo el capitalismo global organiza las prácticas sexuales según jerarquías de pasaporte, color de piel y moneda. 

Permite preguntarse por qué ciertos cuerpos terminan convertidos en infraestructura turística. 

Permite reconocer que muchas veces las discusiones morales sobre prostitución evitan hablar del verdadero tema de fondo que es la desigualdad.


IG @davidperezglobal

  • david pérez

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