Chris Pappas, en New Hampshire, se convirtió en el primer hombre abiertamente gay elegido al Senado de Estados Unidos. Keisha Lance Bottoms, en Georgia, en la primera mujer negra elegida gobernadora de un estado. Abdul El-Sayed, en Míchigan, en el primer musulmán elegido al Senado.
A ellos se suman Peggy Flanagan, de Minnesota, primera mujer indígena elegida senadora, y Deb Haaland, de Nuevo México, primera mujer indígena elegida gobernadora de un estado.
Gina Hinojosa será la primera gobernadora latina de Texas, Xavier Becerra el primer latino elegido gobernador de California y el republicano Byron Donalds el primer gobernador negro de Florida.
En la Cámara de Representantes también hubo victorias históricas.
En la lotería mexicana, cuando alguien completa su tabla, grita y se acaba la partida. En política, el festejo llega justo cuando empieza lo más difícil.
Al escuchar los discursos de victoria de algunos de los candidatos, me sorprendió la fuerza con que sus palabras devolvían a la gente la posibilidad de imaginar una vida distinta, después de años en que el gobierno federal ha sembrado el terror.
Esa esperanza me conmovió y, mientras los escuchaba, también sentí miedo.
Porque pensé en lo que significa volver a confiar después de haber aprendido a vivir con miedo, y en lo que puede pasar si esa confianza se estrella contra la vida de todos los días.
Si al cabo de unos años sigue siendo igual de difícil pagar la renta, ir al médico o salir de casa sin temor a que una redada separe a tu familia, la desesperanza puede ir mucho más lejos que el desencanto con un gobierno.
Lo que más me asusta es que tanta gente que hoy se atreve a tener esperanza termine convencida de que, haga lo que haga, su vida no puede cambiar.
Ojalá que esta vez las cartas de la lotería política cambien. Que, cuando hablemos de quienes hoy hacen historia al llegar al poder, podamos contar cómo gobernaron.
La representación que resultó ganadora en las urnas puede contribuir a cantar las cartas de la escucha, la cercanía, la confianza y el gobierno abierto. Eso sí será cantar “¡lotería!”.
@davidperezglobal