El día de la exportación

Ciudad de México /
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El 2 de abril de 2025, Donald Trump anunció su Día de la Liberación, una ofensiva arancelaria para proteger a la industria estadunidense. Para México parecía una amenaza. Año y medio después, surge una paradoja: mientras Estados Unidos levanta barreras comerciales, México encuentra nuevas oportunidades para exportar.

La explicación está en nuestra integración productiva con Norteamérica. El T-MEC permitió que productos mexicanos conservaran ventajas arancelarias frente a competidores de otros países. Al encarecer las importaciones del resto del mundo, Washington favoreció la posición relativa de México.

Los números son reveladores. Entre enero y agosto de 2026, las exportaciones mexicanas alcanzaron un récord histórico de 549 mil millones de dólares, 29.3 por ciento más que un año antes. Pero lo más interesante está en lo que vendemos: mientras las exportaciones automotrices permanecieron prácticamente estables, las manufacturas no automotrices crecieron alrededor de 45 por ciento.

Buena parte de esta transformación tiene un protagonista inesperado: la inteligencia artificial. Su expansión requiere enormes cantidades de servidores y equipos de cómputo que México fabrica para el mercado estadunidense. Nuestra participación en las importaciones de esos productos pasó de 18.6 por ciento en 2015 a 36.8 por ciento este año. Ya somos su principal proveedor.

El contraste con China es revelador. Mientras sus exportaciones de equipo de cómputo a Estados Unidos retroceden, las mexicanas casi se duplicaron durante los primeros siete meses del año. La cercanía geográfica, la capacidad industrial y las ventajas comerciales están cambiando el mapa de la producción tecnológica.

Sin embargo, hay otra paradoja. Pese al auge exportador, el Fondo Monetario Internacional estima que México crecerá 1.5 por ciento este año, lo que muestra que aún existe margen para trasladar el dinamismo exportador al conjunto de la economía. Parte de lo que exportamos incorpora componentes importados. Vendemos mucho, pero podemos producir más valor dentro del país.

Ahí cobra relevancia el Plan México. Fortalecer proveedores nacionales, atraer inversiones, desarrollar talento y ampliar nuestra infraestructura permitirán que el éxito exportador se traduzca en mayor productividad, mejores salarios y crecimiento económico.

La revisión del T-MEC será fundamental para preservar nuestras ventajas. México tiene una oportunidad extraordinaria: convertir su protagonismo exportador en una nueva etapa de desarrollo. Trump lo llamó Día de la Liberación. Para México, terminó siendo el día de la exportación.

Alfa positivo. La producción de la industria manufacturera en México creció en agosto 4.1 por ciento a tasa anual (el mayor aumento desde junio de 2023) y 1.7 por ciento mensual, impulsada por la exportación de equipos de cómputo y componentes electrónicos a Estados Unidos.


  • David Razú
  • Economista dedicado a temas de finanzas, inversiones y previsión social. Director General de Afore XXI Banorte.
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