El Nobel y la economía de las profecías

Ciudad de México /
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Una familia que teme perder su ingreso aplaza la compra de un automóvil. Una empresa que anticipa mayores costos pospone una inversión. Ninguna ha sufrido todavía el golpe, pero sus decisiones ya están frenando la economía. Entenderlo contribuyó a darles a Robert Hall y Michael Woodford el Premio Nobel de Economía 2026.

Hall estudió cómo decidimos cuánto gastar. Mostró que el gasto depende de lo que esperamos ganar mañana. Quien confía en conservar su empleo puede consumir más; quien teme perderlo comienza a ahorrar. Así, una mala expectativa puede terminar provocando aquello que se temía: menos ventas, menor producción y menos puestos de trabajo.

Woodford llevó esa lógica a los bancos centrales. Cuando la Reserva Federal de EU o el Banco de México modifican su tasa de interés, cambian el costo de los créditos y el rendimiento del ahorro. Pero sus anuncios sobre lo que harán después también cuentan. Si familias y empresas creen que las tasas bajarán, pueden ajustar sus decisiones antes del primer recorte.

De ahí la importancia de la credibilidad. Un banco central que cumple lo que anuncia tiene mayor capacidad para orientar las expectativas de inflación: cuánto creemos que subirán los precios. Si los trabajadores y las empresas anticipan aumentos elevados, intentarán protegerse con mayores salarios y precios, alimentando nuevas presiones inflacionarias.

El desafío actual es encontrar el ritmo adecuado. Mantener tasas elevadas demasiado tiempo encarece los préstamos y desalienta el consumo y la inversión. Bajarlas antes de que la inflación esté controlada puede obligar a subirlas nuevamente. En Estados Unidos, la Reserva Federal enfrenta el reto de contener los precios sin dañar el empleo.

Para México el equilibrio es más delicado. Banxico debe considerar la inflación nacional sin ignorar la debilidad de una economía que busca crecer más, y las decisiones de su vecino, nuestro principal socio comercial. Una señal equivocada puede resultar costosa incluso antes de convertirse en una decisión.

La lección alcanza también a los gobiernos. La certidumbre jurídica, unas finanzas públicas responsables y reglas claras para invertir fortalecen la confianza en el futuro. Y esa confianza se traduce en decisiones concretas: contratar, producir, consumir e invertir.

La enseñanza de Hall y Woodford es relevante en tiempos de incertidumbre: las expectativas pueden impulsar el crecimiento o convertirse en un obstáculo para alcanzarlo. Por eso, construir confianza en el futuro es una forma de fortalecer la economía desde el presente.

Alfa positivo. La actividad industrial de México creció 3.6 por ciento anual en agosto, con cifras desestacionalizadas, su mayor variación desde octubre de 2023; la construcción aumentó 7.9 por ciento.


  • David Razú
  • Economista dedicado a temas de finanzas, inversiones y previsión social. Director General de Afore XXI Banorte.
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