Estados Unidos: deuda récord, dudas crecientes

Ciudad de México /

Estados Unidos acaba de cruzar una línea que durante años fue vista como señal de alerta: su deuda pública ya es más grande que toda su economía. En otras palabras, el gobierno estadunidense debe más dinero que el valor de la producción del país en un año.

La deuda federal supera ya los 31 billones de dólares, equivalente a más de ciento por ciento de su PIB. La última vez que ocurrió algo similar fue después de la Segunda Guerra Mundial. Pero aquel endeudamiento respondió a un esfuerzo extraordinario y después comenzó a bajar. Hoy sucede lo contrario: sigue creciendo, incluso en años de expansión económica, como resultado de un déficit fiscal que ha llegado a 5.8 por ciento del PIB, 50 por ciento superior al promedio de los últimos 50 años.

Los gobiernos, igual que las familias o las empresas, recurren a deuda cuando gastan más de lo que ingresan. Para cubrir la diferencia emiten bonos que compran inversionistas, bancos y fondos de pensiones. El problema es cuando el déficit deja de ser temporal y se vuelve permanente.

Eso es lo que ocurre en Estados Unidos. Washington lleva años gastando mucho más de lo que recauda, con un problema adicional: las tasas de interés son bastante más altas que hace una década. Refinanciar la deuda es cada vez más caro.

La consecuencia es que una parte creciente del presupuesto estadunidense ya no se destina a infraestructura, innovación o inversión pública, sino al pago de intereses. Algo parecido a una familia que usa cada vez más de su sueldo para cubrir la tarjeta de crédito.

Durante décadas, Estados Unidos pudo sostener esta dinámica gracias al predominio global del dólar y a la enorme confianza en los bonos del Tesoro. Esa ventaja sigue existiendo, pero ya no significa inmunidad absoluta. S&P rebajó la calificación estadunidense en 2011, Fitch lo hizo en 2023 y recientemente Moody’s retiró también la máxima nota crediticia.

¿Por qué importa esto en México? Porque las tasas estadunidenses influyen prácticamente en todo el sistema financiero global. Cuando Washington necesita financiar déficits gigantescos, el dinero se vuelve más caro para todos.

Eso implica créditos más costosos para empresas y proyectos productivos, menor margen para bajar tasas, presión para el tipo de cambio y condiciones financieras más restrictivas para economías emergentes como la mexicana.

Paradójicamente, este entorno deja también una lección para México. En un mundo donde incluso Estados Unidos enfrenta dudas sobre sus finanzas públicas, mantener estabilidad macroeconómica y disciplina fiscal se vuelve una ventaja importante para atraer inversión y crecer.

Alfa positivo. La empresa canadiense Solar International Core Canada invertirá 2 mil millones de dólares en el desarrollo de una planta farmacéutica en Hidalgo.


  • David Razú
  • Economista dedicado a temas de finanzas, inversiones y previsión social. Director General de Afore XXI Banorte.
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