El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán puede parecer distante, pero si escala —y más aún si implica el cierre del estrecho de Ormuz— el impacto sería económico y directo. Por esa franja transita cerca de una quinta parte del petróleo y gas que se comercia en el mundo; si se interrumpe, los precios reaccionan.
En eventos geopolíticos tales como los de 1973, 1979 y 2022, por mencionar solo algunos, las tensiones energéticas dispararon el crudo y empujaron la inflación. Esta vez no fue distinto. El Brent pasó de alrededor de 72 a más de 85 dólares; el WTI también avanzó. En Europa el gas natural subió con fuerza. La energía incide en transporte, producción, alimentos y bienes básicos.
Al mismo tiempo, el capital ha buscado refugio en activos seguros como el dólar. Eso fortalece la moneda estadunidense y presiona a divisas emergentes, incluido el peso. Un dólar más caro encarece importaciones y endurece el financiamiento. También se ajustaron los mercados: subieron los rendimientos del Tesoro y retrocedieron índices como el S&P 500 y el Nasdaq.
Si el barril se estabiliza en cerca de 80 dólares, el efecto sería manejable. Si se mantiene en alrededor de 100 durante varios meses, el crecimiento global podría reducirse en medio punto y la inflación aumentar hasta dos puntos. Por encima de ese nivel, el riesgo de recesión dejaría de ser remoto.
México enfrenta un saldo delicado. Un mayor precio de la mezcla mejora ingresos públicos; sin embargo, el país importa combustibles refinados. Cuando sube el crudo, también lo hacen gasolinas y diésel. El gobierno puede amortiguar el impacto con ajustes al IEPS, aunque con costo fiscal.
Por otra parte, la inflación que venía moderándose podría volver a repuntar. Si la economía estadunidense se enfría por energía cara y menor confianza, las exportaciones mexicanas también lo resentirán.
En resumen: más allá de cómo termine militarmente este conflicto, su prolongación o resolución rápida tendrá efectos tangibles en los precios, la inflación y las decisiones económicas que todos enfrentamos. El futuro inmediato sigue siendo de incertidumbre, y esa incertidumbre, en términos económicos, siempre tiene un costo.
Alfa positivo. The Coca-Cola Company anunció una inversión de 6 mil millones de dólares en México, informó la presidenta Claudia Sheinbaum luego de reunirse con el director ejecutivo global de la multinacional, Henrique Braun.