Que hubo 43 desaparecidos en cinco días. Siete son menores de edad. Esto es Jalisco a menos de un mes del Mundial. Mientras se promete un estado de postal para los turistas, la realidad es otra: crematorios clandestinos que la autoridad se niega a nombrar (“son restos calcinados, no podemos llamarlos así”), madres buscadoras amenazadas por hacer el trabajo que el Estado elude, y una crisis de desapariciones que ya no distingue edad, género ni colonia. Cualquiera que salga a la escuela o al trabajo podría no regresar. Pero el Mundial no espera. No es que en Jalisco no pase nada: es que hay quien quiere que no se vea. Las “piletas con restos humeando” en Lagos de Moreno, las fichas de búsqueda en los postes, las 43 personas que se esfumaron en cinco días… todo eso mancha la recepción de visitantes.
Que a los diputados federales de Morena y del PT en Jalisco les cayó como balde de agua helada la intervención de Christopher Landau, el “Quita Visas”. Ver a un subsecretario de Estado de EU señalar públicamente su respaldo a Raúl Castro no estaba en el libreto. Lo que creían un gesto inocuo de solidaridad con Cuba, firmando un comunicado de la embajada cubana, ahora tiene nombre y apellido: presión real desde Washington. Y en Jalisco, varios ya se están achicando. Ahí están José Luis Sánchez, Mery Pozos, Favio Castellanos, Alberto Maldonado, entre otros. De repente, el discurso internacionalista suena bonito en casa, pero cuando el mensaje llega con el peso del Departamento de Estado, el temor se les nota.
Que en el gobierno hay voces que no cantan en la misma sintonía en materia de seguridad, y ya desde la administración estatal les habrían pedido alinear el discurso. Sin embargo, las diferencias siguen aflorando, como ocurrió la semana pasada con el caso de Las Pintas. Mientras el secretario general de Gobierno, Salvador Zamora, asegura desde Palacio que la Fiscalía estatal ya investiga y no duda en señalar a policías municipales como los autores de disparos contra asistentes a las fiestas, el coordinador de Seguridad, Roberto Alarcón, baja la temperatura: sostiene que el caso lo lleva Asuntos Internos de la propia comisaría de El Salto, y que las detonaciones, en todo caso, habrían sido al aire. Algo no cuadra.