Que Enrique López Rivera llega a la Unidad de Planeación y Prospectiva con el conocimiento de quien ha estado cerca de las decisiones y prioridades del gobierno de Hidalgo. Su paso por la Secretaría Técnica del Despacho del Gobernador le da experiencia en coordinación institucional y seguimiento de proyectos estratégicos, atributos que pueden fortalecer una dependencia clave para definir el rumbo del estado. Un movimiento que reconoce su trayectoria y le abre la oportunidad de aportar esa experiencia.
Que en Hidalgo ya suman 11 denuncias contra funcionarios que presuntamente utilizan recursos públicos para promoverse rumbo a las elecciones, aunque por ahora sus nombres siguen bajo reserva. Y mientras unos podrían estar usando el erario como escaparate político, otros tendrán que explicar cómo cobraron: tres trabajadores del sector educativo deben devolver más de 808 mil pesos por incompatibilidad de funciones, dobleteros pues. En la burocracia parece que algunos confundieron la nómina pública con una prestación sin requisitos.
Que lejos quedaron los tiempos en que el PRI presumía ser una maquinaria electoral capaz de movilizar hasta al más distraído. Entre mayo de 2025 y octubre de 2026 perdió 55 mil 275 afiliados en Hidalgo, más de la mitad de su militancia registrada al inicio del periodo. Pasó de 109 mil a apenas 53 mil 820 integrantes. La desbandada no parece preocuparle demasiado a la dirigencia, pero las cifras del INE muestran que al viejo tricolor se le está vaciando hasta la lista de invitados.
Que con este panorama le tocará al PRI enfrentar la puesta en escena electoral de 2027, primero con el problema de encontrar personajes dispuestos a jugarse el pellejo en candidaturas que dejaron de ser un regalo para convertirse en apuestas de alto riesgo. Atrás quedaron los tiempos en que portar el escudo tricolor prácticamente garantizaba el triunfo; ahora se necesitan candidatos, dinero y estructura territorial, tres recursos que no abundan en el partido. Después del descalabro de 2022, la pregunta es cuántos priistas estarán dispuestos a subirse a un barco que sigue perdiendo pasajeros.